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Sin txapela y yo con estos pelos

Polio (I)



Bilbao, 1935

- Es la polio -, dictaminó sombrío Don Esteban, ante el espanto mudo de los presentes. - Hay que llevarla donde Uriarte.

María tuvo que sentarse para no caer fulminada por el peso abrumador de aquella revelación. Envejeció de golpe veinte años y, tragándose las lágrimas, aún acertó a preguntar con un hilo de voz:

- ¿Usted cree que se puede hacer algo?.
- Hay que operar -, respondió el médico. - José Uriarte es el mejor -, añadió concluyente, dando por zanjado el asunto, yéndose hacia la puerta con impostada determinación para, así, impedir nuevas preguntas.

Marta tenía ocho años y estaba en la cama sin conseguir descifrar los cuchicheos de la cocina. Le dolían las piernas.

- ¿Me voy a morir? -, preguntó a su madre a la hora del caldo.

María la abrazó en silencio, largamente, hasta lograr dormirla contra su calor en el exacto instante en que llegó Ricardo, exigiendo la cena.

- Por lo que más quieras, no grites, que vas a despertar a la cría -, suplicó mientras la arropaba. El bofetón la tiró al suelo.

- ¡Cuando llego a casa, quiero la cena en la mesa! -, bramó.

Estaba tan borracho que apenas se sostenía en pie. Ya no sólo bebía los días de paga. Desde hacía meses, a diario. Daba asco.

- No vuelvas a dirigirme la palabra. Y, ahora, ¡lárgate!. Sabes que no soporto que te me quedes mirando, con tu cara de acelga, mientras ceno.

Sorbía ruidosamente la sopa y ella permanecía atornillada con pernos a la escena, retorciendo entre sus manos el trapo de cocina, reuniendo - por primera vez en su vida - unas desconocidas fuerzas con las que vencer al pánico, para susurrar - mirando al fregadero - Marta está muy enferma. Tiene la polio.

Ricardo se quedó con la cuchara suspendida entre el plato y la boca, y la estrelló contra el suelo cuando se levantó y salió, dando un portazo. Volvió de madrugada, casi a gatas. María le oyó trastabillar por la casa, abrazando a Martita dormida, rezando para que no irrumpiese en la habitación armando gresca. Luego, le oyó vomitar, tirar de la cadena y blasfemar - jadeante - hasta caer, desplomado, en el dormitorio que ya no compartían. Se durmió escuchando sus ronquidos como si se tratase del rumor del mar, del sonido confortante de la calma.

Despertó - a las cinco - acribillada por el reloj que había aplastado bajo la almohada, intentando en vano sofocar su estridente campanilla. Miró a Marta y vio que se agitaba levemente, sin llegar a despertarse. De puntillas, alcanzó la cocina. Encendió la chapa y preparó una cafetera. Dejó sobre la mesa galletas y fruta. Tomó un vaso de café negro y se apresuró a esconderse hasta oírle cerrar la puerta tras de sí, siempre corriendo y sorprendentemente fresco, sin resaca, taconeando con la habitual energía de sus andares chulos sin remedio - escaleras abajo -, camino de Altos Hornos, puntual para su turno de las seis.

Entonces, comenzaba la vida. La mujeruca encogida se convertía en una joven solar que armonizaba la casa cantando con la radio, sobre todo tangos - siempre le chiflaron los tangos -, perfumándolo todo de olor a aire nuevo, limpio; a sábanas recién planchadas, a cera y a manzanas.

Cómo olvidarte en esta queja, / cafetín de Buenos Aires, / si sos lo único en la vida / que se pareció a mi vieja. / En tu mezcla milagrosa / de sabihondos y suicidas / yo aprendí filosofías, / dados, timba y la poesía / cruel / de no pensar más en mí.

Se sabía todos los tangos, sí, pero no sabía cómo iba a convencer al doctor Uriarte de que operase a Martita, si no podía pagarle.





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Comentarios

  1. Dios! qué agustia.
    Y que bien dicho.

    Beso.

    Comentario de Miranda hace 1 año y 19 meses

  2. Gracias por lo de "bien dicho", Miranda. Amargamente dicho, eso sí. Continúo recreando el pasado de algunos personajes que me son familiares, tratando de comprender de qué están hechos, cómo llegaron a ser del modo que fueron cuando impactaron con mi vida (y la condicionaron, la influyeron, la determinaron en parte). Es un ejercicio en voz alta, pero para mí mismo, descifrando a mi abuela y a mi madre, explorándome a mí.

    Comentario de Ernesto hace 1 año y 19 meses

  3. Se me ha antojado un retrato profundo de una sociedad que parece pasada, supongo que por el recuerdo de la polio y la foto que encabeza el relato. Sin embargo, me sorprendo descubriendo un tema de total actualidad entre sus lineas.
    Admiro siempre tu perfecta capacidad narrativa, pero hoy admiro tambien tu gusto por los detalles soterrados y tu dominio del lenguaje intimista.
    Saludos admirados

    Comentario de Tautina hace 1 año y 19 meses

  4. Me ha encantado Ernesto. La historia continúa, verdad? Enhorabuena, y un abrazo fortísimo

    Comentario de lau hace 1 año y 19 meses

  5. Gracias a las dos. Y sí, claro: la historia continúa. Pero ya será a partir del día 15. ¡Me voy de puente!. Estaré cerquísima de mi admirado hombre de Cromagnon (en Canfranc, Huesca). Deseo pasar unos días llenos de luz (por fuera y por dentro), lo necesito. A ver si al regreso funciona un poco mejor (o sea, funciona a secas) este puñetero servidor en el que a menudo no se puede ni entrar (la de veces que se me ha "tragado" textos a medio hacer, porque "ocurrió un error inesperado", sic). Necesito retomar una cierta fluidez en el "posteo". Lamento muchísimo la lentitud, la torpeza, la imposibilidad... de todos estos días. Un abrazo fuerte.

    Comentario de Ernesto hace 1 año y 19 meses

  6. Disfruta el puente, entonces. Y, por favor, que por el servidor no vayas a perder textos, escribelos a mano como haces, pero pásalos por el word o donde sea antes de colgarlos, es una verdadera pena que te pase eso ejjeje. Un besazo, y a ver si es verdad que regresas lleno de luz, quiero encandilarme
    Abrazo

    Comentario de lau hace 1 año y 19 meses

  7. 'La polio' fue durante décadas (para gente que tiene ahora entre cuarenta y cincuenta y tantos años) la música de fondo de una maldición, del golpe absurdo del azar. Pero en su texto creo que la enfermedad es sólo una pincelada, una circunstancia ambiental, dentro del conflicto humano que refleja, que me parece conmovedor.
    (Recientemente leí su post 'Mi padre'. Es muy bueno. Tuve la sensación de que esas pocas líneas bastan para acreditarle como escritor. Saludos. Volveré por aquí.

    Comentario de Juan Domingo hace 1 año y 19 meses

  8. Me conecto en el hotel de Canfranc. Pirineos. Una pizca casi invisible de nieve en las peñas más altas. Viento frío. Aire limpio. Verdor. Abetos. Algún haya. Robles. Pinceladas ocres apenas esbozadas -el otoño se retrasa este año-. Mañana iremos Ana y yo a pasear el entorno. Descanso. Continuaré...

    Comentario de Ernesto hace 1 año y 19 meses

  9. Ernesto, creo que es el mejor relato que te he leído. Me ha gustado mucho.

    Y, tratándose de ti, y si me permites la crítica aquí en público, haré dos: justo el final me parece que está un poco por debajo del resto (me refiero a la última frase); ¿no crees que en este texto has usado un estilo mucho más sencillo que normalmente, que has prescindido de metáforas, de rizos?, es que yo sí lo creo y sin duda lo prefiero.

    Disculpa la confianza, Earnest. Como he dicho, me ha parecido muy bueno.
    Un abrazo, y pásalo bien.

    Comentario de Portorosa hace 1 año y 19 meses

  10. Leo el comentario de Tautina y no sé que más puedo decir.
    Un día tengo que contar alguna historia de médicos, de lo mucho que lloran cuando llegan a casa.

    Comentario de pau hace 1 año y 19 meses

  11. ¡Por fin puedo leer tu post! Cuando no está caída la puñetera Bitácoras, yo estoy liado, y así día tras día... Emocionante y hermoso, querido amigo. Coincido con Portorosa en cuando destaca la gran calidad del relato pero discrepo sobre tu frase final. A mi entender, deja la historia abierta al borde un abismo del que no puede distinguirse el fondo. Muy bueno.

    Disfruta de los sanos aires aragonenes. Allí llevaba yo a mis niños todos los años de campamento, cuando era monitor.

    Comentario de rythmduel hace 1 año y 19 meses

  12. No sé qué decir. Sólo que a veces opto por más florituras y, en cambio, últimamente, busco lo esencial. Son recursos, no meras casualidades. Puede que en el nuevo post, el de Ramiro Pinilla, haya alguna clave que explique esa "sencillez" que (¡menos mal!) detectan mis amigos en algunos textos. Mis sudores me cuesta, no se crean... No se peleen entre ustedes. Portorosa tiene razón: he desnudado más que nunca el lenguaje en este texto. Y la frase final, querido Portorosa: es que no es final. El texto continuará próximamente. Por eso no está a la altura de un broche con guinda. Es una puerta abierta, como capta nuestro querido S. (rythmduel, para el mundo).

    Y respecto a las caídas de Bitácoras, estoy más que harto: asqueado, indignado, furioso.

    Os mando mares de besos, mis tenaces lectores (os imagino intentando, denodadamente, entrar en el puñetero `no-servidor´una y otra vez). Admirables. También por eso os quiero...

    :-)

    Comentario de Ernesto hace 1 año y 19 meses


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