Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

euskal show

Sin txapela y yo con estos pelos

A veces me eclipso


Tokio, por donde llevo días "paseando" mi melancolía.

Ciclotimia. Como hoja al viento, no hay nada que pueda hacer para torcer el rumbo. Aguardo, agazapado y ciego en el fondo del pozo, sabedor de que la mano invisible, de pronto, cuando menos lo espere, me alzará de un tirón hasta la altura de mis ojos y volveré a miraros con mi antigua mirada, sonriente. Mientras tanto, aquí sigo: me pongo música de jazz y leo "Tokio blues" (más que recomendable, imprescindible). No escribo una línea. No respondo correos. Desconsiderado, huraño y hasta grosero, experimento por ello una intensa mala conciencia que me lleva a comer sin parar, añadiendo voracidad a la bulimia que me atormenta desde que no fumo. Engordo. No me gusto. Me siento culpable. Como. Etc. La gallina o el huevo: a saber. A veces pienso que estoy en un bache porque el suelo cedió bajo mi peso. Me sobran cinco kilos, pero hay días que me parezco a Marlon Brando (yo lo noto, sólo yo, no sé por qué).


Joaquín Sabina, metáforas de barcos junto al mar de Bilbao.

Joaquín Sabina, en el auditorio "Euskalduna" de Bilbao, decía hace unos días "pido un aplauso para mis músicos, que son como la orquesta del Titanic: continúan tocando mientras yo me hundo". Un poco así me siento hoy, mientras Nina Simone parece cantar con la vagina el "You better know it" de Ellington. Luego, en un canal que no sabía que existiera (descubro emisoras raras cada día, desde que he instalado el aparato de ver la tele digital terrestre), encuentro el espanto de una guerra atroz y silenciada, el Irak de Francia (salvando la distancia, abismal, en víctimas): Costa de Marfil.


Guerra y olvido.

Me avergüenzo de mí mismo. Recojo mis trocitos e intento levantarme, pero es algo hasta físico. No tengo energía. Los trocitos se me escurren entre los dedos. Me entran ganas de volver a fumar. Me como una caja de bolitas de regaliz. Me enseño la lengua en el espejo. Me asusta pensar que tendré la tripa así de negra. Hoy he conocido a un paciente que, en sólo dos años, ha dilapidado cuarenta millones de pesetas que heredó de su abuela (si lo digo en euros, no me doy cuenta cabal del fortunón: cosas de la edad). Cuarenta millones convertidos en coca, peseta a peseta, inyectados en vena. Se chutó la herencia y le supo a poco (al final, "casi todo sabe a casi nada", Sabina dixit). Me asusta pensar que tendrá una herida negra, negra, negra, pura antimateria, agujero negro que atrapa y destruye cuanto le rodea, doliéndole adentro. He tenido ganas de matarle. Me he comido un paquete de chicles de fresa para no matar o fumar.

Recibo algunos correos que me apremian a colgar nuevo "post", me amenazan con venir a atizarme con la zapatilla, me increpan. También, a menudo los mismos, me "apachuchan" y miman con melindres que me saben a gloria y, en definitiva, unos y otros, me dicen que me quieren. Nunca me acostumbro. Es una sorpresa que se aproxima al estupor: ¡me quieren!. Así es que no me ha quedado más remedio. Al pícaro estilo del clásico ("burla burlando"), aunque salta a la vista que con menor fortuna, aquí voy llenando el hueco con abundancia de paja y escasez de grano. De cómo escribir un post sin el auxilio de las musas, descerebrado por la "depre", vacío, impostando la voz y cantando en falsete.

Con este derrumbe (con mis derrumbes mido mis profundidades) ya ni me acordaba: hace exactamente un año que abrí esta casa en la blogocosa. Vuestra casa. Es mi blogcumpleaños.


Primer blogcumpleaños


Sin ánimo de encharcar el texto de almíbares y otros empalagos, quiero decir (y digo) que una de las mejores cosas que me han pasado en la vida es, sin duda, haber "descubierto" al puñadito de sensibilidades hermanas a las que ya "enlaza" para siempre mi corazón (ver lista de enlaces en la columna de la derecha), especialmente a Donna (alma gemela, sinapsis compartida, pasión casi incestuosa), sin por ello desmerecer a nadie, ¿eh?. Bendita la hora en que llegué, a lomos de mi curiosidad, hasta este hermoso territorio compartido, tan lleno de vida. Aquí me quedo.






Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. Jo Ernesto...no sabes la alegría que tengo de haber descubierto tu blog ( hace ya un tiempo y de "causalidad")

    Buena pluma, mejor ironía...todo real como la vida misma.

    ¡Un abrazo y felicidades por el blogcumple!
    Offtopic ( vente a Santiago leñe...)

    Comentario de Enrique Castro Rodríguez hace 3 años y 46 meses

  2. Siempre me ha dado un poco de risa la competencia. Cuando echaba a correr con mis hermanas, dejaba que me ganaran aun cuando creía que podía ganarles, aun cuando sabía que estaba en igualdad de oportunidades. Hacíamos pruebas a ver quien era mejor en esto, mejor en lo otro (divisiones de dos cifras, saltos, pinos, ecuaciones), y era incapaz de llevar esos lances a término. A medio camino me paraba a pensar en lo absurdo del hecho en sí, y detenía la competición. ¿Ya estamos? Me han dicho muchas veces. Pues sí, hija, ya estamos.

    Y mucho peor que eso, y paralizándome aún más, está el hecho de saber, íntimamente, que estaba compitiendo con alguien querido y se supiera por las circunstancias, por el entorno. Entonces para que contar. Yo misma me frenaba (y me freno) porque “¿y si se da cuenta de que estamos compitiendo?”, “madre mía, yo no estoy a esto”. Y claro, hasta que se te pasa el sonrojo de haber caído en la trampa de la competencia, se pasa un rato. Levantándote del auto-ridículo.

    Aquí en la blogocosa pasa un poco de esto. Hay cierta competencia. La hay, sin más calificativos. Asomarse a la ventana y contar, así, sin más, establece comparaciones, preferencias, amistades, relaciones, creo que es así. Natural. Pero no hay que subestimar a quienes nos leen, Ernesto, que no se trata siempre de qué se habla, sino de cómo se cuenta, de qué boca sale, de cómo es la digestión previa, del encanto de esa cara. Hay personas con las que se disfruta en el camino, y da igual de lo que hablen porque lo trasciende, lo que encanta es él, hable de los sapos coloraos o del tripartito o de las vespas de su padre o de lo que sea.

    Tú, Ernesto (que te lo tengo dicho, y de hecho voy a guardar este borrador en el Word porque parece hacer falta cada cierto tiempo), tienes una forma de establecer conexiones con los demás que no es nada habitual. Y gusta. Lees especialmente a todo el mundo. Lees más y mejor. Tienes un resto que en ocasiones es incluso mejor que el saque. Así que cuando quieras trabajar, trabaja, y cuando el cuerpo te pida descansar, pues descansa. Mira que fácil. Lo demás lo llevas de serie. Si cuando despiertes del letargo, aquí no hay nadie (cosa francamente complicada, porque somos de un vicioso que alarma), comportándote tal cual eres, esto se te pone hasta las cejas, así, chas, en menos que canta un gallo.

    Así que no nos subestimes, caramba, :- )

    Y gracias (por hacerme escribir un ratito, tú que pensabas que caerías en saco roto…). Aquí está mi copa y brindo por ti, so especialísimo trozo de humanidad que por lo visto, se cree el más decadente. ¡Felicidades, querido! Para mí, tú vales mucho.

    Comentario de La donna è mobile hace 3 años y 46 meses

  3. Por si se ha perdido en algún pliegue de tu memoria, por si lo has olvidado, queridísimo Ernesto. Aquí estoy, recordando los hermosos regalos envueltos en palabras que me has enviado en los últimos meses, los cercanos abrazos que desde la distancia exterior han traspasado caminos estelares hasta llegar a mi corazón, las caricias que, lejos de quedarse en la superficie, han conseguido instalarse en mi alma y provocar en mi interior una ternura infinita.

    Tus ojos, oscuros como la noche, contienen una especial belleza que nada tiene que ver con los cánones al uso. Son ojos llenos de vida y, por tanto, plagados de sueños imposibles, de batallas perdidas que merecerían ser ganadas, de sonrisas abiertas y francas, y de una melancolía que permanece en ellos ya para siempre.

    Ahí va, queridiño, una parte de todo lo que llena mi corazón mientras te recuerdo, unas cuantas palabras que, una vez más, rodean mi abrazo.

    Un beso infinito.

    Comentario de Iris hace 3 años y 46 meses

  4. La conexión, Donna, es verdad. No sé cómo se produce, pero está. Lo noto. Lo notamos. Lo demás, os lo digo a todos, es exagerado e inmerecido. Sin embargo, me alegro de que estéis ahí, aunque no acierte a explicarme por qué. Me hace bien vuestra cercanía.

    Si pudiera ir, Enrique, no lo pensaría ni un segundo. Por el placer de volver a Santiago, por abrazarte en carne mortal, conversar, aprovechar tu guía para dejarme perder por garitos sin turistas, conocer al resto de la peña, escuchar, aprender. Pero, salvo milagro de última hora, me es dolorosamente imposible.

    Ni te me pierdes en ningún pliegue, ni te olvido, aunque siga sin enviarte el correo largo aquél, entrañable Iris, ternura tan acogedora, guía tecnológica de mis primeros pasos, centinela de mis desbarres, melancolía sonriente (antes de ti, no conocía esa extraña mixtura). Te llevo aquí, amiga mía, aquí metida: has de saberlo.








    Comentario de Ernesto hace 3 años y 46 meses

  5. Y aquí te queremos, Ernesto. Yo también llegué aquí después del naufragio, buscando una isla en la que hacer una cabaña y refugiarme entre cocoteros imposibles y pasear por arenas doradas...pero nunca imaginé que encontraría una selva de manos tendidas, de voces que al unísono te gritan "no te hundas, no te derrumbes" y que son como raicillas que te sujetan al mundo.
    Un abrazo, compañero.

    Comentario de Alfredito hace 3 años y 46 meses

  6. Todos, querido Ernesto, vivimos momentos de vacio y grietas que acaban siendo agujeros se abren constantemente bajo nuestros pies pero la fuerza que hay en cada uno de nosotros y los que nos rodean, cierran con candado(o mejor con Loctite) esas grietas para que no se vuelvan a abrir. Ánimo, nos tienes y te tenemos, siempre que abro tu blog hay una sensibilidad y una ternura hecha de hilo fino de seda que cosen cualquier grieta. Un besazo y felicidades por tu blog!!!

    Comentario de klimta hace 3 años y 46 meses

  7. Querido Ernesto,
    por una vez en la vida voy a ser muy breve. ¿Sabes lo bueno de los eclipses? Que sólo duran unos minutos, que pasan, que no son para siempre.

    Como diría Sabina: "sólo puedo pedirte que me esperes al otro lado de la nube negra".

    Un beso (qué haría yo sin ti). C.

    Comentario de Calamity hace 3 años y 46 meses

  8. ¡Es verdad!. ¡Y qué canción tan extraordinaria es ésa!: la primera vez que la escuché, pensé "es como si la hubiera compuesto yo". Gracias, queridísima Cal, por tu comentario conciso, oportuno y balsámico como un caramelo de eucalipto para catarros de alma.

    Gracias al cariño que me viene en el corazón de las letras de "klimta". Y a Alfredo qué le voy a decir, si él ya lo sabe (ésa es la maravilla que me sucede con él). Así que, simplemente, un abrazo de los de apachurrar, ¿vale?.

    Comentario de Ernesto hace 3 años y 46 meses

  9. Gatopardo también acaba de cumplir un año, y ya sabes, vengo, te leo, no suelo comentar porque tengo la sensación de que quizás no es necesario, porque fumo y fumaré; suelo transmutar la tristeza en cabreos y en sonrisas sardónicas, no engordo, sino que me amojamo con la edad... en fin, no tenemos nada en común, y sin embargo, siempre vengo a leerte con la sensación de que no conozco a nadie que escriba con esa dificilísima facilidad, tan gratificante para el lector. Y quería darte las gracias.
    Un abrazo, blogger coetáneo

    Comentario de Gatopardo hace 3 años y 46 meses

  10. Ernesto, no quería ni venir, sabía que si lo hacía tendría que romper el silencio en el que acabo de instalarme para, al menos, decirte que he pasado por aquí. Que a ti puede que no te sirva, pero para mí, te lo aseguro, es mucho. Porque, lo sabes, en este rincón me siento como en casa, también esta vez.

    Comentario de amanda hace 3 años y 46 meses

  11. (Ernesto sonríe, complacido, pensando que no hace falta que diga nada con palabras, que todo está bien así y que todos lo sabemos)

    Comentario de Ernesto hace 3 años y 46 meses

  12. Hola, Ernesto.
    Pues burla, burlando, te ha salido una entrada muy buena, creo yo.
    Estos días no ando bien de tiempo, y llevaba varios sin venir; pero más vale tarde que nunca: feliz primer cumpleaños, Earnest.

    Yo a ti te agradezco la bienvenida que me encontré la primera vez que vine, te agradezco toda tu amabilidad conmigo, y te agradezco tantos buenos textos.
    Un abrazo muy fuerte.

    P.

    Comentario de Portorosa hace 3 años y 46 meses

  13. Yo he fumado, siempre poco, porque me gusta el sabor a tabaco y desde que mi marido lo dejó, me procuraba con algún cigarrillo ocasional el sabor que ya no me proporcionaban sus besos. Fumadora social. Lo hacía los jueves de tertulia y David, uno de mis compañeros, me miraba extasiado y comentaba lo mucho que me veía disfrutar de un placer que parecía prohibido. Ahora no tiene mérito porque realmente lo está, pero antes... Y no, no me ha costado dejarlo, supongo que porque en el fondo nunca he sido adicta a la nicotina. Hay otras cosas que me enganchan más, como leer-te, leeros... Eso sí que lo echo de menos y llevo una temporada ausente por fuerza, porque no he tenido ordenador ni conexión. Ahora recién la estreno y me doy un salto para dejarte un beso grandote, grandote. Yo también quiero agradecer tu calidez y los buenos ratos que paso en tu compañía y aunque sea con retraso, entonar un cumpleaños feliz para tu cuaderno de bitácora. Hoy hace frío. Me invitas a un té? :)

    Comentario de Tana hace 3 años y 45 meses

  14. Siempre hay té en casa, queridísima Tana. Pasa y sírvete. Te echaba de menos. A ver si el ordenador se porta bien y no vuelves a faltarnos. Besos.

    Comentario de Ernesto hace 3 años y 45 meses


Recordar datos


euskal show © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.
LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009