Puente

Me voy de puente. Estoy dejando de fumar y me voy de puente. ¿A quién se le ocurre?. (Debería encerrarme en una caverna, cubierto de ceniza, hasta dejar de estar in-so-por-ta-ble). Me marcho a Madrid, con mi costilla, para callejear, ir a alguna exposición, al cine, a tomar vinos, comer sushi, dormir la siesta y hacer el amor -¡no sé si nos dará tiempo a todo!-. (Por cierto: me pregunto si a otros también les pasa que los hoteles les resulten tan afrodisiacos). Claro que, como estoy atacado de los nervios, por el mono, me desorganizaré por completo, haré sin parar cosas absurdas y dejaré de hacer las que ahora me propongo.
Cuando vuelva, os contaré qué pasa con el nombre de este blog. Después de la que he liado, me da no sé qué decirlo. Pero ahí va: adelanto -para alivio de algunos y disgusto de otros- que cada vez pesa más la idea de no cambiar nada, por diversos y meditados motivos que -insisto- os explicaré al regreso de estos días de asueto.
¡Qué locura colectiva!. Estos éxodos masivos, los atascos, las colas, todo de bote en lata, cada vez que hay un puente . La sociedad del movimiento perpetuo, con el malestar a cuestas, en la esperanza vana de dejarlo atrás, perderlo por el camino, mágicamente desprendido de nosotros con sólo pisar el acelerador. Al final, siempre sigue ahí -como una lapa-.
Tengo la tentación de quedarme en casa un puente de estos, perezosamente amodorrado, descansando de verdad. ¿Por qué me cuesta tanto salirme de la rueda?.
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Pasadlo muy bien.
Creo que Madrid, de vacaciones, es magnífico.
Hasta la vuelta.Comentario de Portorosa hace 2 años y 32 meses
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¡Gracias!. Por tus deseos y por insistirme en que eche un vistazo a tus enlaces "desconocidos". Lo haré a la vuelta. Un abrazo muy fuerte, queridiño.
Comentario de Ernesto hace 2 años y 32 meses
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Madrid tiene horas y horas de halagos. Me iría ahora mismo sólo para sentarme en la Castellana, entre esos edificios tan grandes que no sé qué belleza tienen que gusta formar parte de ellos. A pasear con este frío, a pasear de la mano en silencio por ese barullo ensordecedor de claxons y disparates que pesa como un demonio, tan enorme. Me encantan esos pequeños despachitos donde pone "Cambio".
A ojos cerrados.Comentario de La donna è mobile hace 2 años y 32 meses
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Yo también le veo esa misma estética perturbadora, sí. Aunque prefiero el Madrid recoleto y castizo de los barrios antiguos, las tascas, las freidurías, la barahunda de olores de las callejas, los tipos que -milagrosamente- parecen vivir del aire, ese aspecto de provisionalidad eternizada que se palpa en esos barrios, de improvisación acogedora, de sencilla alegría hasta en lo más precario. Callejear por ellos, sí. Con lo del euro, apenas quedan despachitos de "cambio": ahora son locutorios, que tienen más mercado entre los nuevos madrileños de todos los colores. (Él nada, a lo suyo, fingiendo ser lego en criptografía). Un beso, Donna. Hasta la vuelta.
Comentario de Ernesto hace 2 años y 32 meses
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Vas al revés, Ernesto... y eso sólo lo hacen los privilegiados.
Cuando aquí salimos, tú llegas.
Y encontrarás un Madrid caótico, obra sobre obra, atasco sobre atasco y la luz..... la luz más transparente y clara del Universo.
Porque Madrid en el final de Otoño y en el Invierno es una ciudad incomparable. Aquí cabe todo el mundo y nadie es extranjero, quizá sea porque, como escribió Cavafis y luego Durrell, todos somos hijos de nuestro paisaje, y si es así, Madrid es abierto como un inmenso y desinteresado abrazo.
Que lo paséis genial.
Y adelante con tu decisión de no fumar, ¡valiente!
Saf ;-))Comentario de Saf hace 2 años y 32 meses
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Euskal show...
Pues a mi no me gusta pero, lo que hay escrito en ella, sí. Y creo que esto es lo importante. Ahora ya estoy acostumbrado a eso.
Vas escribiendo tus ocurrencias, las ideas que se te ocurren sobre tu entorno.
"OCURRENCIAS"... Eso es lo que son, no te parece?
Un saludo.Comentario de pau hace 2 años y 32 meses
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¡Son tan afrodisíacas las habitaciones de hotel!
Esa temperatura que invita a desnudarse...
Esas camas tan recién hechas, con esas sábanas tan blancas...
Esas almohadas de plumas, en las que tan bien encajan las cabezas...
Ese servicio de habitaciones, dispuesto a lo que sea a cualquier hora...
Ese cartel de 'no molestar' siempre colgado en la puerta...
Comentario de amanda hace 2 años y 32 meses
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¡¡¡Me gusta ir de finde a Madrid, me encanta!!! (Continúan los paralelismos).
Espero que os lo paséis bien.
Yo, en cuanto salga del cole, a las 13'20, me iré a Llavorsí, un pueblo precioso del Pirineo de Lérida. Voy con mi amor, y el plan de vida, excepto por lo que respecta al sushi, es semejante. El hotel al que vamos, por lo que he visto en las fotos, es necesariamente afrodisiaco, con su piscina de agua caliente, su sauna y su tal y cual. Además, la ruta gastronómica que he preparado (acaban de concederle una estrella de la guía Michelín a uno de los restaurantes escogidos) favorecrá los encuentros en la tercera fase.
A ver.
Abrazos.Comentario de Alfredito hace 2 años y 32 meses
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Hay que cerrar las ventanas antes de que vuelvas, y poner flores, y encender la calefacción, y mirar si hay hielo en la nevera y tabaco. Nada, yo lo haré, y cuando salga y eche la llave volveré a casa riendo, que ya llegas, que ya llegas, y esperaré.
Comentario de La donna è mobile hace 2 años y 31 meses
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Bueno, pero ya está bien, ¿no?. ¿No has vuelto todavía? Supongo que sí, así que bienvenido de nuevo, Earnest. Un abrazo.
Comentario de Portorosa hace 2 años y 31 meses
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Te tomas unos puentes larguísimos, querido Ernesto. Ya contarás qué tal te ha ido por Madrid, y si el efecto afrodisíaco ha funcionado de forma adecuada. Estoy seguro de que sí.
Comentario de Roberto Zucco hace 2 años y 31 meses
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Madrid era un gentío a todas horas, una zanja continua, vallas, polvaredas, atascos humeantes y una muestra fotográfica en el Círculo que, por sí sola, justificaba el viaje. El final del otoño le sienta bien a Madrid, bañándola de una luz dorada que me encanta. Y huele a castañas y boniatos asados. Es curioso: he regresado a sufrir un espantoso "mono" de nicotina al mismo lugar en el que empecé a fumar.
¡Qué gusto me da llegar y encontrar que se me espera!. Gracias por la bienvenida. Y sí, estimado Zucco: es mi secreto para preservar mi salud mental -tan "amenazada" por mi trabajo-, los puentes, a veces laaaaaargos, a veces no, pero siempre frecuentes. Paradas, escapadas... Así voy tirando.
Comentario de Ernesto hace 2 años y 31 meses
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¡Se me olvidaba!: la cosa "afrodisiaca", como suele ocurrir, no fue para tanto (¡ay!). Así os doy menos envidia, ¿no?.
Comentario de Ernesto hace 2 años y 31 meses
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jajajaja... perdón!! No lo he podido evitar!! Es que... suele pasar ;) Me alegra saberte de vuelta. Un bico!!
Comentario de Tana hace 2 años y 31 meses