Estatut

El Estado de derecho del que la ciudadanía nos hemos dotado, entre la oposición y la reticencia -no se olvide- de los mismos que ahora agitan el miedo con discursos apocalípticos, funciona.
Debate público, bienvenido. Trompetería agónica - "alerta, la patria está en peligro, el enemigo acecha" -, ni un minuto más. Ya está bien.
Las instituciones democráticas, funcionan. Los ruidosos oportunistas -todo vale contra el gobierno- que patrimonializan lo que es de todos, descocados estos días, a voz en cuello, ondeando enseñas con "pollo" y sin él, por doquier; "patriotas" que, en cuanto te descuidas, te arrean con el palo de la bandera; los anacrónicos salvapatrias, como es natural, no creen, no quieren creer, quieren que no creamos, que el sistema funciona -ya vendrán ellos a "arreglar" las cosas-.
Que nadie de buena fe se deje llevar por el menor temblor de ese miedo prefabricado que aventan, interesadamente, por las cuatro esquinas de España. El Estado de derecho, funciona. El Estatut que salga de las Cortes Generales, será democrático y constitucional. Si alguien lo pone en duda es que no ha comprendido, no ha querido comprender, ni aceptar siquiera, en qué consiste esto de la democracia.
Comentarios (15) - Referencias (0)
Referencias
Comentarios
-
Mientras me tomaba un café he estado viendo en la tele la bronca que han montado en la Asamblea de Madrid. Esa es la idea. Por la unidad de España, decían.
Comentario de amanda hace 4 años y 49 meses
-
No me he enterado de eso de la Asamblea de Madrid (a ver si encuentro alguna noticia por ahí). Sí de lo de la Autónoma, tratando de reventar lo de Carrillo. Y lo del ayuntamiento de Getafe ayer. Deben de ser los mismos cuatro gatos, ociosillos, que van de "ronda patriótica" en los ratos que no teclean mensajes ofensivos en la Red. Es preocupante el resurgir de "la Falange" (sic), entre otras bandas de ultraderecha, gracias al caldo de cultivo que el PP está, irresponsablemente, generando. A eso se dedican, con cargo al bolsillo de todos los españoles, en el "segundo año de derrota triunfal". Quien siembra vientos, ¿podrá parar, aunque lo intente, tarde, mal, las tempestades que ya, espeluznantemente, despuntan?. Otra vez, Amanda, las "camadas negras" (¿te acuerdas?). Creo, acuciantemente lo digo, querida amiga, que tendremos que ponernos las pilas y (¡qué cansina es la "historia interminable"!) plantarnos en pie de paz, de nuevo, a defender lo básico: democracia y libertad. Aún estamos así. Los abuelos de estos energúmenos lo aprendieron, acabaron sabiéndolo, pero -al parecer- no se lo contaron a sus cachorros: somos correosos. Ya pueden ir perdiendo toda esperanza. Se lo haremos aprender. Ya hemos "descansado" bastante (tantos años de "desencanto"). Nadie va a defender lo construído si no movemos el culo. Es cosa nuestra. Nos va mucho en ello. (Tranquilamente, con serena firmeza, lo digo: "no pasarán", ya no, ya nunca más).
Hoy, por la radio, he vuelto a escuchar a cientos de gargantas gritar "fuera fascistas de la universidad". Túnel del tiempo. Y quiero acabar esta ya demasiado larga digresión con un remate asaz "mitinero" (me temo que todo el comentario tiene ese tono, pero es que no hay más cáscaras): fuera fascistas, en general, a secas. Fuera fascistas (de mi vida, de nuestras vidas). Fuera.Comentario de Ernesto hace 4 años y 49 meses
-
Sr. Ernesto: no se escandalice, hombre. A su edad ya debería Vd. saber que la derecha (el centro, le dicen ellos) de este país no cree ni ha creido nunca en la democracia por la simple razón de que jamás la han necesitado. La derecha (y me refiero a la que tiene el poder real, no a los garrulos de a pie que votan al PP a pesar de que no llegan a fín de mes) siempre, por razones obvias, ha podido hacer lo que le ha dado la real gana sin necesidad de democracia ni, como dría Manuel Fraga, de gaitas.
El problema real de estos muchachitos es que los demás sí nos beneficiemos de todo lo que supone un estado de derecho democráticamente legitimado basado, por supuesto, en un sistema de derechos y deberes. Pues bien: es en esto último donde reside el problema. No creen en la igualdad, sino en el privilegio.Comentario de Duque de Ínsua hace 4 años y 49 meses
-
Exactamente. Así es.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 49 meses
-
Escudándome en el título de su "post" (¿se dice así?) me gustaría hacer una espero que breve reflexión sobre uno de los aspectos del "estatut"que más ampollitas está levantando (al margen de lo de "nación" y todas esas tonterías que tanto preocupan a los guardianes de la esencia hispánica).
Se trata, claro, del dinero. Se acusa al texto de "insolidaridad interterritorial". Rodríguez Ibarra es uno de los que más gritan.
Veamos: resulta evidente que hay comunidades "ricas" y "pobres".Es obvio que una de las obligaciones del gobierno de la nación (lease España-halaaaa, lo que ha dicho!-) es la distribución de los recursos de modo que las desigualdades entre comunidades desaparezcan. Muy bien, muy loable. Hasta aquí perfecto, pero...
Pero ¿durante cuánto tiempo más las comunidades pobres van a seguir siendo pobres?. Quiero decir: en casi treinta años de democracia, y aunque muchas comunidades autónomas lo son desde hace menos tiempo, estamos como al principio: los que eran "pobres" siguen siéndolo y los que eran "ricos" siguen siéndolo. Si despues de tantos años de "solidaridad interterritorial" estamos en estas, parece claro que los gobiernos regionales(por usar una terminología que resulte grata a estos voceras) tienen una responsabilidad clara en el estado actual de las cosas. Naturalmente es más comodo seguir mamando de la ubre de la solidaridad por los siglos de los siglos...
Y créanme: sé de qué hablo. En Galicia, donde resido, el anterior gobierno vendía como un éxito rotundo el haber conservado el estatus de región menos desarrollada para poder seguir recibiendo fondos de cohesión de la UE ¡Después de veinte años en el gobierno!
Comentario de Duque de Ínsua hace 4 años y 49 meses
-
Comparto plenamente, letra a letra, su comentario. Es una mirada sobre el tema extraordinariamente novedosa, perspicaz y, en efecto, "ampollante". Notable coraje, mi dilecto amigo, para seguir pensando con la cabeza y atreverse a decirlo, siendo algo tan "políticamente incorrecto".
Veo que va usted "goteando" comentarios en distintos "posts" (se dice así, aunque se debería decir en castellano: entradas, notas, textos, anotaciones...). O sea: me va usted leyendo de cabo a rabo. ¡Qué paciencia tan admirable!. Y qué honor. (Siempre es un placer, infrecuente, encontrarse a un lector atento y, al parecer, tan culto como inteligente). De vez en cuando, la blogosfera sirve para encontrar personas que tienen algo que decir y lo hacen bien.Comentario de Ernesto hace 4 años y 49 meses
-
Sr. Ernesto: se agradecen los adjetivos laudatorios, pero le ruego que no siga o acabará Vd. provocándome un orgasmo virtual (de hecho estoy a punto de orinar cava. Catalán, por supuesto).
He de decirle tambien que leerle a Vd. no gasta ni un gramo de mi paciencia: se lee Vd. muy bien.Comentario de Duque de Ínsua hace 4 años y 49 meses
-
Otro detalle: resulta indicativo de cual consideramos (también yo, Bruto) que es el panorama actual del país considerar un mérito el pensar con la cabeza cuando eso debería ser lo común. La calidad de una democracia comienza por los ciudadanos. Así nos va...
Comentario de Duque de Ínsua hace 4 años y 49 meses
-
Vale, está bien, ni una frase laudatoria más, que visto cómo se pone usted... no sé qué me da, francamente.
Como suele ocurrir con sus comentarios, detecto un buen tema para un "post" en sus últimos dos renglones: "la calidad de la democracia comienza por los ciudadanos". ¿Existe una verdadera "ciudadanía" en estas españas nuestras, más allá, o más acá, de la "condición" que nos confiere la Constitución que nos otorgamos?. ¿Basta con ostentar dicha "condición", sin una "formación" de la conciencia cívica y un "ejercicio" efectivo de la misma, para poder afirmar la existencia de una "ciudadanía" española?. ¿Pudiera ser que la mediocridad general de nuestros políticos fuera un síntoma, un efecto, y no una causa de la deficiente calidad de nuestra formación ciudadana (de nuestra democracia, por ende)?. Ahí lo dejo, en el aire...Comentario de Ernesto hace 4 años y 49 meses
-
Síntoma, en mi opinión, es, aunque sea indirectamente, pues si votamos a mediocres no podemos ser nosotros muy buenos.
Pero no les interrumpo, sigan, sigan...Comentario de Portorosa hace 4 años y 49 meses
-
Iba yo más allá del mero "votar". Hablaba de ejercer la ciudadanía, lo que implica -también, sobre todo, además de votar-involucrarse activamente en los asuntos públicos, a todos los niveles y, por supuesto, como elegibles (no sólo como electores). El problema está en la falta de musculatura cívica, en la pasividad de ir a votar y nada más, en el desentendimiento de casi todos (incluídos los mejores), dejando el campo libre a... los demás (probablemente, a veces, bienintencionados y voluntariosos, pero a menudo mediocres, oportunistas y ambiciosos). Y luego, ¡hala!, a quejarnos. A eso iba yo, querido Portorosa. O sea: no es ya que votemos a mediocres, sino que permitimos que sean los mediocres los únicos de entre nosotros que se ocupan de llevar la "administración de la escalera". Y les ponemos verdes. ¡Qué cómodo!. No hay opción (sólo el mal menor). Ellos no vienen en platillo volante. Salen de entre nosotros, los campeones olímpicos del pasotismo incívico. Nos reflejan. Son efecto, no causa. La incultura cívica de las sociedades, su alienada despreocupación respecto a la "res pública", conduce a éstas a tener los gobernantes que se merecen. A veces, hay suerte y son mejores. Pasa poco. Y nadie se da cuenta.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 49 meses
-
Bueno, sí, estoy de acuerdo. Ya conocerás la famosa frase que dice algo así como que el castigo de los que no se interesan por la política es que estarán gobernados por los que sí lo hacen. Creo que en España tiene tal descrédito que se da por hecho que cualquiera que entra en ella pretende medrar personalmente. Por supuesto que creo que no sólo no son los mejores de entre nosotros, sino que en general son mediocres (no digo peores que la meda, porque te doy la razón).
Aquí se "acepta" el uso privado de un puesto público; la ley no, pero la sociedad lo acepta; se critica, sí, pero nadie se escandaliza porque creen que, más o menos, "hacen bien", y saben que ellos si pudiesen harían lo mismo. No hay responsabilidad, en general, no se le da importancia a la ley, tampoco (son consejos, casi), y desde luego no hay cultura ni madurez democráticas.
Más o menos. Un abrazo.Comentario de Portorosa hace 4 años y 49 meses
-
"media", no "meda".
Comentario de Portorosa hace 4 años y 49 meses
-
Todo esto, sin duda, da para unos cuantos miles de folios (aproximadamente, media Amazonia convertida en papel) no obstante me atreveré a señalar que no. No existe, en general (y conste que aborrezco las generalidades), lo que debe ser la idea de "ciudadanía " aplicada al individuo hispánico. Esto, por muchos y variados motivos que ustedes conocen tan bien como yo. Apuntaré uno que me parece interesante: la "ciudadanía" resulta ser una cosa de lo más esforzada. Quiero decir: da trabajo, supone un ejercicio de autoexigencia importante.
Veamos: podríamos comenzar diciendo que tal condición supone la asunción de determinados derechos y deberes, pero ¿cuántas personas tienen una idea aproximada de en qué se fundamentan y por qué?, ¿hasta dónde llega el grado de consecuencia personal con lo que esos derechos y deberes conllevan?. Es conocido que todos nosotros llevamos dentro un mandril presto a chillar "¡ sálvese quien pueda!" u otras lindezas parecidas a la menor ocasión. Ante este hecho objetivo hay dos opciones: una es azotar al mono con una verga de toro y la otra es lanzarle cacahuetes, es decir:podemos hacer el esfuerzo de observar la realidad, reunir informaciones,pensar (!!!!...), extraer conclusiones y obrar en consecuencia, cosas que dan mucho trabajo y obligan a ocupar nuestra mente durante cierta cantidad de tiempo, o bien podemos alimentar al bicho irracional que no entiende de matices y nos anima a hacer nuestra santa voluntad siempre y en cualquier circunstancia y al margen de todos los perjuicios que ello pueda ocasionar. Esto último, claro, no requiere ningún esfuerzo.
Sí, la condición de ciudadano supone en muchos casos unejercicio de autocontrol importante y una conformidad personal con ese autocontrol plenamente asumida y que procede de el conocimiento de que a cambio de determinadas renuncias nos dotamos de una organización social que garantiza según que cosas aunque nos exija según qué otras. Por supuesto, lo que acabo de escribir suena la mar de bien y todos sabemos que en sociedades complejas nada es tan simple cuando se pretende llevar a la práctica y que son muchos los baches del camino y muchos los dispuestos a meter palos en las ruedas. Aunque puede parecer que aquello sucedió hace mil años, lo cierto es que un inmenso porcentaje de los españoles vivos en este país procedemos de una tradición cultural de cuarenta años de dictadura franquista (lo que es lo mismo: de un erial) y que casi treinta años de democracia no han logrado capitalizarse en forma de conciencia cívica y cultura política. Resulta evidente que se ha desaprovechado una gran oportunidad y que nunca hubo mucha intención de hacer lo contrario.
Ahora mismo somos testigos diarios de como la vida política (y parlamentaria) en nuestro país se desarrolla en un ambiente de progresiva jabalización propiciado, como no, por aquellos que se empeñan en proponer soluciones fáciles a problemas complejos (típico modus operandi fascisto-populista),consideran al adversario político como enemigo al que eliminar (políticamente, aunque no dudo que son muchos los que me llevarían de buena gana a dar un paseo...) y, en definitiva, regalan los oídos de una parte muy importante de la población con necedades que despues esta masa(pues eso es en lo que los han convertido con su propio beneplácito) no tiene empacho en repetir a todo quien esté dispuesto a prestarle oídos.
Viene a cuento esto último por dos joyas del discurso político que ayer mismo oí en la calle a dos individuos más bien maduros y que versaban, cómo no, sobre el "estatut", a saber:
"¡Pero qué se han creído!"
"Y claro, despues de estos vienen los etarras!"
Como ven, dos auténticas perlas por su originalidad y por su calado intelectual. Sólo faltó el consabido "Esto lo arreglaba yo..."Comentario de Duque de Ínsua. hace 4 años y 49 meses
-
Al fín y al cabo ,la masa idiotizada es más fácil de manejar y mucho más agradecida con los cacahuetes...
Comentario de Duque de Ínsua hace 4 años y 49 meses