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euskal show

Sin txapela y yo con estos pelos

Piano



Toco el piano. No es, desde luego, como el de casa de mis padres. Un "Yamaha" eléctrico de doble teclado no suena como un antiguo y bien afinado "Schimmel" de media cola. No existe matiz de pulsación. Acariciar la tecla o aporrearla, produce siempre idéntico sonido. El piano eléctrico es frío. Sin embargo, en registro de órgano y con el eco largo, el salón de mi casa es una catedral. La caja de ritmos, apenas la uso.

Como no tengo vecinos próximos, cuando toco lo hago a todo volumen (a veces, vibran los cristales de las ventanas, y eso que son dobles). Me gusta escucharme. Es tan mágico que con estas pobres manos pueda hacer música, que me siento un dios haciendo sus ejercicios de omnipotencia. A menudo, el resultado es torpe, mediocre. Algunas veces, sucede el milagro de la fluidez y el arrebato (entonces, vuelo). Y, siempre, me relajo y me esponjo de esa luminosidad especial del "acto estético". Es otra de las tretas que ensayo para atrapar fragmentos de belleza. Necesito belleza (soy adicto). Así que toco el piano. Me da un poco de vergüenza decirlo (poca gente lo sabe). Es algo que te hace parecer raro. Ya de niño, disimulaba cuanto podía que acudía a clases de solfeo: no quería que los toscos amiguetes me llamasen nenaza (ellos iban a kárate, a jugar al balón, a callejear sin más). Me queda un resabio de aquello. No lo oculto, pero tampoco lo proclamo (aquí, ahora, es distinto: este extraño exhibicionismo anónimo...). Tras los visillos, toco el piano. Ya "tecleaba" mucho antes de los blogs. Tocar el piano es tocar el misterio del alma con las yemas de los dedos. Como escribir, ahora lo comprendo. Cuestión de teclas. Y de emociones que arrancarle al teclado.


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Comentarios

  1. Gracias por venir, lo que me ha permitido descubrirte y empezar a leerte, y me gusta lo que leo.
    Ahora estoy leyendo por segunda vez este comentario. Después de leerlo la primera vez me he levantado, he ido al salón y he puesto en el equipo el concierto de Colonia de Keith Jarret, he vuelto a leer tu comentario, ahora sonaba perfecto y creo haberlo entendido en toda su dimensión.

    Comentario de Un indeciso hace 4 años y 50 meses

  2. Pues yo también querría poner el Concierto de Colonia, que me gusta muchísimo, para volver a leer el post, pero creo que no lo necesito.
    Cuestión de teclas, elegante, sin duda, aporreando cualquier clase de ellas.
    Un beso.

    Comentario de amanda hace 4 años y 50 meses

  3. la busca por la danza me llevó a la música. La busca por la musica me lleva a una permanente busca por um....pianista/tecladista! Soy percussionista y me siento como algo a medio camino: las musicas que me gustan necesitan melodia y yo, lo que sé hacer és ritmo! Y ahora que encuentro un pianista el esta a miles de km y todo un oceano por medio....:)

    Comentario de maray hace 4 años y 50 meses

  4. Comentarios tan amables, hilos que conectan y que vibran. Y la emoción nueva de saber que alguien me lee desde el otro lado del Atlántico (maray): os recomiendo una ojeada a su blog, sobre todo si os gusta la música ("un viaje musical de Buenos Aires a Cuba", evocador y bien escrito: imprescindible un cierto nivel de comprensión escrita de las lenguas galaico-portuguesas). La magia de la blogosfera (el mundo en un pañuelo). Corazones sin fronteras. Besos a todos, los de aquí y los de allá, igual de cercanos y cálidos.

    Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses

  5. No me ha pasado desapercibido este escrito. Ninguno. Los leo todos aunque no todos reciban comentario. La música de éste, en concreto, ha hecho vibrar una cuerda en mí. En la quietud posterior, escribiré algo en mi recuncho. Que sepas que ha surgido por ti. Por tu piano. Un bico!!

    Comentario de Tana hace 4 años y 49 meses

  6. ¡Ay!, querida Tana, qué "miedo" saberme tan "controlado" por su mirada perspicaz, su intuición y su sensibilidad (yo también la escudriño en sus textos, no vaya a creer). Adelante, no se prive: para eso se cuelga uno aquí, como una camisa en un tenderete, con voluntario exhibicionismo. Espero el texto que nos anuncia. Lo buscaré en su recuncho (¿qué significa exactamente "recuncho"?: yo lo interpreto como "rincón", pero a lo peor estoy equivocado). Un beso.

    Comentario de Ernesto hace 4 años y 49 meses

  7. Te confesarè, entre a tu blog por pura y fisica nostalgia de un viejo amor que se llama Ernesto como tù....bendita morriña que me trajo acà, me encantò lo que encontrè, yo solo tecleo para escibir igual que tu para arrancarle emociones al teclado....visitame alguna vez si quieres
    BESO

    Comentario de GUADALUPE hace 4 años y 49 meses

  8. Toco el piano, Ernesto, desde que era más chiquita. Comprendo bien lo de que no lo sepa mucha gente. Ahora ya no, pero cuando era más pequeña me sentía como la típica niña rica que vivía en una casa grande y tocaba el piano a las cinco de la tarde entre pastas y té jejeje. Pero pasó la etapa. No hubiera yo expresado mejor que se trata de llegar hasta el alma con las yemas de los dedos. Tocar el piano, entregarse a las teclas, al juego de los dedos -torpes o no- entre ellas, tocar desde el centro y hasta el fondo, no como obligación, sino como simple entrega al arte.
    Es genial. Me alegra sobremanera haber coincidido contigo en este punto.
    Un fuerte abrazo

    Comentario de lau hace 3 años y 37 meses


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