Sáhara
Ernesto - 10-10-2005 21:11:07 | Categoria: La palabra del otro

En las "Historias naturales", de Renard, aparece una cabra que todos los días se apresura a consultar la hoja del diario oficial expuesta en el muro del ayuntamiento, que a nadie más parece interesar. En la precisa descripción, la cabra se alza sobre sus patas traseras, pone las delanteras sobre el edicto -a la altura de la firma- y mueve la cabeza "como si fuera una vieja que leyera". Al final, la cabra se come la hoja. La hoja de papel.
Yo pensaba que era una historia literaria, hasta que tuve la oportunidad de alimentar cabras con hojas de papel en el Sáhara. En los campamentos del desierto, en el pedregal del éxodo -entre otros medios de subsistencia- los desterrados han levantado corrales con chatarra y latas de bidón humanitario cosido con alambres. Tienen una forma circular. Desde lejos, parecen carcajes de grandes relojes desprendidos del cosmos. Se trata de aprovechar la sombra, que es el único perdón que allí expide el sol. Las cabras comen también miajas de sombra. He visto a una cabra engullir un kilo de sombra, segundo a segundo. ¿A qué sabrá la sombra?. Tal vez a memoria de hierba. A corteza del tiempo oxidado.

Para esas cabras, las hojas con noticias atrasadas son un manjar. Al contrario, hay seres humanos que tienen muy buen diente para roer sólo las noticias del futuro. En otros lugares no tan desamparados, en palacios de sombra dorada, en las salas de la gran diplomacia, hay soberanos, mandatarios y altos funcionarios que todos los días se zampan los papeles del Sáhara Occidental, las hojas con los acuerdos de las Naciones Unidas, empezando por la solemne declaración de 1975 de que "el pueblo saharaui es el único dueño de su destino". ¿A qué sabrán los derechos humanos incautados?. Los roedores de esperanza se han cebado en el Sáhara. Se han comido calendarios, acuerdos, referendos, palabras de honor. El éxodo dura ya 32 años. Un episodio bíblico contemporáneo. ¿Cómo convivir con ese desgarro?. (...) De entre todas las injusticias vigentes, la del Sáhara es una de las más clamorosas. Y la gran paradoja es que, quizás, es el conflicto más fácil de cerrar. Bastaría que los poderosos no se comiesen los papeles.
Escrito por Manuel Rivas.
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Entrando en tu bitácora y mientras leía a Rivas, entrañable Ernesto, recordaba cuandp hace ya muchos meses me decías amargamente que tenías un blog triste, sin fotos ni comentarios... Ahora eres una "star" de la cosa y las fotos son bonitas y sugerentes... Has ampliado los temas, y estás que te sales, majo. Pues de todo eso me alegro un huevo. Ya lo sabes.
Comentario de Roberto Zucco hace 2 años y 34 meses
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¡Jo!, gracias queridísimo Zucco. Ya sabes cuánto me place un comentario como el que me has dejado (es como un manojo de flores bonitas), porque tú fuiste mi primer "descubrimiento" en esto de la "blogocosa" y, desde entonces, mi referencia constante. Pero te excedes. ¡Ojalá fuera yo la mitad de "star" que el maestro Zucco!. Un fortísimo abrazo, amigo.
Comentario de Ernesto hace 2 años y 34 meses
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Hola, Ernest:
Aquí, desde hace años, vienen niños saharauis cada verano a estar un mes con familias normales y corrientes, que los cuidan, los tienen con ellos y, sobre todo, aprovechan para llevarlos al médico a que les hagan de todo (siempre necesitan de todo). También va gente cada verano allí. No sé de dónde vienen esa relación un tanto especial (vienen decenas de niños), pero está bien. Lo que cuentan los que van a verlos es bastante triste, claro.
A mí Manuel Rivas no me disgusta (“Que me quieres, amor”, que leí hace ya años, me gustó bastante, aunque no sé qué me parecería ahora; entonces estaba lejos de Galicia y sublimaba un poco todo lo que me hablaba de “a terra”), pero me parece como si quisiese demostrar en cada frase que es gallego, y que por tanto tiene que ser obligatoriamente dulce, soñador, melancólico, y algo onírico, y hablar de meigas o de misterio... Total, que me llega a cansar un poco, porque incluso habla así; y no puedo evitar pensar que es un poquillo de pose.
Un abrazo.
Comentario de Portorosa hace 2 años y 33 meses
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Al texto, al texto... querido Señor de Portorosa. Acojo su comentario, mitad digresivo (niños golondrina), mitad crítico (Rivas cansino) con el respeto que toda aportación me merece (en especial si procede de usted), pero ¿es que no voy a conseguir que nadie comente qué le parece lo que plantea el texto?. Lo puse para eso. Lo elegí porque el tema es acuciante y no se habla. Y porque lo expone con calidad literaria (a mí me parece que está muy bien escrito). ¡Qué imprevisibles son ustedes, los lectores!. (Afortunadamente). Magia y riqueza de esto de la "blogocosa".
Comentario de Ernesto hace 2 años y 33 meses