Mi padre

Que se había casado con la persona equivocada, lo supo ya en la noche de bodas. Ella era una enajenada que le había desposado como quien se pone un visón caro, vistiéndose un marido de copete.
Ninguno de los dos colmó las expectativas del otro, pero aguantaron -entonces, se aguantaba-, tuvieron hijos, pisos, automóviles, canas, tripita, frustración, rencor, peleas, falta de respeto, insultos, soledad, amargura y -todo hay que decirlo- un indescifrable y desmayado afecto parecido al apego. Supongo que, a su modo, mal, ellos se querían. E imagino, también, que no todo sería sal y vinagre, que habría momentos dulces, luminosos. Pero me inclino a pensar que la mixtura, el contenido turbio de sus copas, tenía un regusto agrio, a juzgar por sus miradas magulladas y sus silencios aceitosos.
Él prolongaba todo lo posible su jornada laboral. Ella acumulaba rabia en la cocina y, por las noches, reventaba de bilis, pringándolo todo de estridentes ruindades. A menudo, ella se iba a casa de su madre, sola o con los niños, en trenes insomnes que tardaban doce horas de llorar en silencio para llegar a Mieres. A veces, él se iba de fonda, solo o con la pequeña, que ya empezaba a flirtear con la muerte -inyectada en vena-, tratando en vano de ponerla a salvo. Matrimonio inoperante: ella no sabía vivir y él no podía con todo. Abrumado por un peso insufrible, acabó por romperse y enfermó de cáncer. No quiso afrontarlo y ocultó los síntomas durante años, engañándose, suicidándose. Cuando ya sin remedio llegó a un hospital, nada pudo hacerse: puro encarnizamiento de rutina, sin esperanza. Nadie pudo explicarse por qué se había hecho eso. Yo lo sabía. Había claudicado de vivir.

Enfermo, asolado por la quimioterapia, mi padre vivió sus últimos días entre la viscosidad de las trifulcas de siempre -que no amainaron- y la zozobra por la hija extraviada, buscándola de madrugada en los tugurios concurridos por los yonquis, solo, descorazonado, taciturno. Le veía encorvarse, envejecer de golpe, siempre con aquel rictus amargo y a punto de decirme algo, pero callando. Le miraba callar y no sabía cómo decirle que ya sabía, que no era necesario intentar nombrar nada, que todo era espantoso y no había nada que nadie pudiese hacer, pero que yo estaba con él y le quería. No sabía decírselo. Me dolía, y me duele, no haberlo hecho. Yo lo veía todo y lo único que hacía era alejarme, escapar, huir de la quema, con toda mi energía puesta en empezar mi vida sin él, sin ellos, lejos, recién casado, extenuándome en los primeros trabajos mal pagados, asistiendo al drama con un instintivo desapego que me desconcertaba, me invadía de culpa y, aún hoy, no deja de atormentarme. Vivo en una casa sin techo, me decía. Y murió sin cobijo, en la desangelada alcoba de una clínica de pago, al escaso abrigo de esa vicaria, indiferente, cordialidad que dispensa el personal sanitario y es poco más que el envoltorio de las pastillas que reparte. Antes de irse, salió del coma durante unos segundos, me miró, gimió y se aferró a mi mano. No le solté hasta que comprendí que la vida iba en serio porque él ya no estaba. Alguien me sacó de allí y, al mirarle otra vez desde la puerta, ya sólo ví un amasijo de carne consumida. No pude llorar. Sentí el alivio de pensar que ya no sufriría. Fue necesario que transcurriese mucho tiempo, meses, tal vez años, no sé, para poder llorar hasta licuarme por su ausencia, por su vida malgastada, rota, por todo lo que no le dije, lo que con él no hice, lo que no vivimos juntos, lo que ya nunca podrá ser. Qué maldición que todo ocurriera tan pronto, con él tan joven y conmigo tan crudo, tan sin hacer. Qué lástima no haber barruntado entonces siquiera un vislumbre de lo que iba a llegar a saber. Qué pena llegar huérfano a ese trance de saber.
¿Por qué no hablamos nunca -largamente-
tú y yo, padre, cuando eso era posible?.
Como dos hombres, como dos amigos,
o dos desconocidos que se encuentran
en el camino, echan un cigarrillo
y se sientan al borde de la vida,
mirando pasar la tarde y el camino.
Y hablan, hablan y callan, pausas de humo,
miradas vagas. Las palabras caen
y se quedan flotando en el silencio
y, a veces, dicen su verdad primera,
el origen, la fuente, y se desnudan:
las palabras desnudas amanecen.
¿Por qué no hablamos nunca, solos, largo?...
(Poema de Pedro Garfias)

A mi padre, en el 23 aniversario de su ausencia.
Referencias
Comentarios
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:-)
Ahora sólo sonrisa de ay mi Ernesto, y mañana más. También cariños. Y mucho sueño.Comentario de La donna è mobile hace 4 años y 50 meses
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Ahora sé, sin ninguna duda, que este post es el mejor que te he leído jamás. Otros me han parecido hermosos, muy hermosos, otros no han llegado a acariciar mi alma, pero éste -queridiño- tiene la belleza del sentimiento asentado: no es una explosión sin rumbo, dicha tan sólo con palabras como aquel que vomita letras. Éste post es la más hermosa descripción, sentida y vivida, que he leído en tiempo.
No te lamentes por lo que pudo ser y no fue. Dedicarle este post es entenderle, y eso parece que es mucho más de lo que jamás tuvo él en su vida.
Millones de besos.Comentario de Iris hace 4 años y 50 meses
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¡Dios mío, Ernesto...!
Cuánta pena me ha dado, me habéis dado los dos. No puedo decirte nada más, amigo.
Sólo que, desde luego, opino lo que ya te han dicho: te he leído cosas muy buenas, que me han encantado; pero esto es otra cosa, otra cosa que no tiene nada que ver.
Un abrazo sincero.
Comentario de Portorosa hace 4 años y 50 meses
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Llevo un rato aquí, buscando una palabra. No la encuentro, así que mejor no digo nada.
Un beso.Comentario de amanda hace 4 años y 50 meses
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Agradezco vuestras palabras, todas, las dichas (Portorosa, Iris), las prometidas (Mobile), las no dichas (Amanda, tan expresiva en su silencio). El texto no estaba escrito "para" comentarlo (aunque los comentarios son bienvenidos), sino "para" ser sentido por quien lo leyese devolviéndome, en "pago", un hondo, largo y clamoroso silencio. Con esos silencios calibro yo vuestras emociones, tratándose de un texto "así", girón verdadero, apenas literaturizado ("cosas que no conté a nadie" antes). ¡Pero qué generosos y entrañables, caray, qué gustazo de lectores en "sintonía"!. ¡Y qué guapos!.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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Reconozco que está muy bien escrito, muy bien expresado pero considero que lo más importante no es la forma sino el contenido. Muchas veces este tipo de "mensajes" que casualmente te encuentras en el día a día, sin pensar, te hacen verte a ti misma, recapacitar y concluir que la vida hay que vivirla día a día, se nos escapa de las manos y no podemos perder ninguna oportunidad que nos ofrece para compartir con aquellos a los que queremos, comunicarnos y expresar todo lo que a veces se queda simplemente en el pensamiento. Gracias
Comentario de gwydir hace 4 años y 50 meses
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Nuy de acuerdo, gwydir. Gracias por decirme "gracias".
Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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Fe de erratas: donde dice "nuy" debe decir "muy". Sorry!.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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Aprender a querer bien es difícil, aprender a expresarlo y compartirlo es más difícil aún. Para sobrevivir huímos, juzgamos, ignoramos y -lo que es peor- nos engañamos. Creemos que por cerrar los ojos dejará de doler, pero no es así.
La caridad comienza por uno mismo, y lo primero es perdonarse. Después hay que aprovechar ese aprendizaje para que no vuelva a suceder y perdonar también a los demás, tan limitados y humanos como nosotros mismos...
Yo también te quiero agradecer esa serena ya, pero desgarradora, sinceridad. Y a mí, justamente hoy, no me las debes.
Muxuak i petonsComentario de mad hace 4 años y 50 meses
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Caray Ernesto, me has dejado con los pelos como escarpias (localismo pueblerino donde les haya, pero es verdad). Qué maravilla de relato. Muy triste, es cierto, pero ¿qué muerte no lo es?
Lo he leído un par de veces en el trabajo y ahora que puedo aprovecho para comentarlo con tranquilidad. No soy quien para dar ningún consejo y menos sin conocer la realidad cotidiana de tu familia, pero estoy casi convencida de que aunque no expresases en su momento esos sentimiento que ahora te gustaría compartir con él, él ya lo sabía. Supongo que serás padre y también sabrás que tus hijos te quieren, aunque no te lo digan. ;)
Me he sentido muy identificada con el proceso doloroso (y casi inmoral a ojos de ese piadoso dios que nos venden) de una muerte a causa de un cáncer: mi padre también murió así. Yo también le sujetaba la mano cuando murió. Sólo pude llorar pasados varios meses, pero lloré todo lo que pude y más. Aún lloro cuando lo pienso. Y es posible que se me escape alguna lágrima medio tonta si sigo escribiendo.
Gracias Ernesto, gracias por escribir. Un beso muy gordete. Calamity.Comentario de Calamity hace 4 años y 50 meses
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Sí, ya parece que está todo dicho. En realidad ante estas cosas que se cuentan para desengrasar, hay poco que se pueda decir. El medio obliga. Si tuviera manos hubiera podido apretar las tuyas un segundo, y sonreirte mientras me contabas. Más por lo íntimo que por el contenido.
Durante la misa del entierro del mío, la gente se acercaba para darme el pésame, para abrazarme y para hacerse sentir útil. Y yo lo único que podía pensar era en que la vida, lo que mis amigos, primos, conocidos, todos, su vida, lo que conocían como la vida normal, estaba por empezar.
En cambio ahora, a veces, quisiera que estuviera vivo para interrogarle, para hablar con él y saber, por qué, y entenderle que seguro que podría, y poder perdonarle como hasta sin querer, naturalmente, perdono a cualquiera hiciera lo que hiciera, mirándole desde estos años y lo poco que sé.
En realidad son estas las cosas, las que cuentas, razones poderosas para adorar a mi madre. Tú ya me entiendes. Un beso, :-)Comentario de La donna è mobile hace 4 años y 50 meses
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Pues es lo que tiene escribir dejandose el alma, que tal cual lo escribes de desgarrado llega a quien lo lee, no sé, las palabras se quedan cortas cuando hay que hablar de emociones. Escribes muy bien.
Un saludo.Comentario de tt hace 4 años y 50 meses
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Sí, ya está todo dicho. A todos nos ha "removido" algo este texto, nos ha hecho volver la mirada al interior y a cada cual le ha reblandecido un nudo distinto de su madera, haciendo crujir un poco el árbol. A todos agradezco lo comentado (siempre digo que los comentarios son, a menudo, mejores que el "post") y a todos me dirijo ahora para deshacer el posible equívoco: no estoy de "bajón", deshecho, cubierto de ceniza y etc. Os he puesto a la vista uno de los muchos "frasquitos" que guardo con "destilado" de mi vida, todos alineados en un estante, rotulados y con el tapón bien apretado. Hay, qué duda cabe, una emoción al escogerlo y pasarlo al escaparate, un temblor en los dedos que es eco de otro más hondo, pero el duelo está ya elaborado, no me desencuaderno, nadie tema, nadie sufra por mí. La vida, eso es todo. Gracias por ser tan generosos, tan humanos. Y una mención especial a la señora Mobile: juraría, al leerte, que tus manos apretaban las mías un segundo y que sonreías. No sé por qué declaras que eres manca. ¡Ah!: y sí, yo ya te entiendo :-)
Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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Es la primera vez que paso por aquí. Me has partido por la mitad, te lo aseguro.
Quizá estoy un poco sensible con este tema en los últimos días, pero me ha dejado sin palabras tu post.
Volveré.
Comentario de Un Fosforo hace 4 años y 50 meses
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Sabes ya qué difícil es, muchas veces, compaginar la realización de nuestras vidas como personas con nuestra vida como padres.
Con los años, tu sabiduría, que de alguna manera él plantó en tu corazón, te permite mirar atrás, verlo, entenderlo o disculparlo como ser humano y llorar por no haberlo disfrutado todo lo que hubieras deseado como padre.
Como ya te ha dicho mi hija Mad, lo importante es perdonarse, pero yo te diría más: nada tienes que perdonarte. El aprendizaje de la vida nos lleva algunas veces a olvidar cosas por el camino, pero de eso está hecha la existencia, de pérdidas y logros, de cosas acabadas y cosas a medio hacer. Él, algo dejó bien hecho, en medio de esa infelidad que seguro le dolió. Te dejó su cariño, ese amor que te hace recordarlo y añorarlo a través de los años, cuando tú ya sabes lo que cuesta vivir y ser padre.
Guarda esa hermosa herencia en tu corazón, pero con una sonrisa, y trasmítela a tus hijos.
Un fuerte abrazo, Muralla.Comentario de Muralla hace 4 años y 50 meses
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No puedo hacer otra cosa que seguir agradeciendo vuestros hermosos y sabios comentarios (especialmente el de Muralla). Prometo "aprovechar" todo lo bueno que hay en ellos. Gracias.
Y a "Un Fosforo", le pongo una caña y lo que quiera pa picar (¡no encuentra uno a un nuevo lector todos los días!). Ojalá vuelvas.
Por último, como ya son varios los "comentantes" que lo mencionan y dan por supuesto que tengo hijos, quiero aclarar que no, que no los tengo, que no los he querido tener (éste es un asunto del que sabe mucho mi psicoanalista, pero comprendan ustedes que cierre ya la puerta de mi intimidad).Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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No tendrá hijos por-que-no-que-rrá, XDDDD (y ahora es cuando salgo de la escena dando golpes de cadera y soltando: pero descuide, que siempre le guardaré un par de ellos en la recámara; fundido en negro, fin)
Comentario de La donna è mobile hace 4 años y 50 meses
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¡Ay, Donna!. Deja de mover las caderas y mueve tus dedos sobre las teclas, que nos tienes ayunos de ese elixir tuyo (fórmula secreta) tan adictivo.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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Llego aquí desde el blog de TT y, la verdad, me alegro.
Este texto me ha parecido extremecedor y hermoso. Quizá por ser hijo y padre a la vez, no sé. Pero lo más probable es que haya sido por la cantidad de sentimiento que has conseguido meter entre las letras. Felicidades.
Un saludo.
Pablo.Comentario de Pablo A hace 4 años y 50 meses
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Me he puesto así de "gordo" con un comentario como el de Pablo A, tratándose (como ahora sé, después de echar una ojeada a su magnífico blog) de un escritor de verdad. Gracias.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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jajajaja.. Suerte que he vuelto a echar una ojeada. ¡No lo creais! Yo sólo soy un informático con una bonita afición. ;)
Pero gracias de todos modos, siempre es de agradecer que le aumenten a uno la vanidad.Comentario de Pablo A hace 4 años y 50 meses
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¿Y si te digo -sin que me conozcas de nada- que tu padre lo sabía? ¿Si te digo que, sin que le hubieras dicho nada, leía en tí y conocía tus sentimientos?
Fraülein vivió cuarenta años en la familia. Entró a trabajar de señorita para los niños cuando nació Carlos. Lejos había quedado su casa en Colonia, la guerra y sus años de enfermera en las juventudes hitlerianas.... lejos había quedado también el balazo en la cadera y el plomo que no habían podido sacarle y que le retorcía el dolor cuando iba a llover. Y lejos quedó su Franz-Joseph, el novio capturado y enviado a Rusia. El novio devuelto y torturado con el que no pudo hacer una vida.
Fraülein vino a España sin hablar una palabra de castellano. Y trabajó con trece niños de una familia en la que la madre no tardó en morir, víctima de la misma enfermedad de tu padre.
Fraülein estuvo allí también, cuando al año el padre se volvió a casar con una mala mujer. Y fue quien defendió el hogar, quien dió cobijo a esos hijos malqueridos y vilipendiados.... y poco a poco, con los años de disgustos, toda su enérgica fuerza se fue debilitando y haciéndose más y más pequeña.
La mala y nueva mujer nos lo dijo: "No quiero viejas a mi cargo. Es vuestra". Y por nuestros ojos pasaron los cuarenta años de indecibles sacrificios y voluntario amor. ¿Qué hay más grande que querer como una madre a los que no son tus hijos?
Fraülein, abandonada sóla y casi ciega un verano, empezó a morirse de repente.
Cada uno estábamos en una punta del pais cuando nos avisaron. Fuímos llegando uno a uno al hospital, hasta contar trece.... cuando llegó el último, alguien dijo:
-Estamos todos, Foga.
.............y entonces, definitivamente y dentro del coma en el que decían que estaba..... dejó de existir.
Nunca le dijimos cuánto la queríamos.
Nunca hizo falta, Ernesto.
Ella sabía... como tu padre.
Sin palabras.
Porque hay personas, ¿sabes?, que están por encima de ellas.
SafComentario de Saf hace 4 años y 50 meses
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Yo ya te conocía, Saf. Leyéndote, te he ido conociendo. Nunca he comentado en tu blog, pero te leo desde que te "descubrí" en el blog de Rosa ("la donna è mobile"). Es posible que tengas razón y lo supiera. Pero cuánto me hubiera gustado comprobarlo. Gracias por tu hermosísimo comentario, tan sentido, tan bien escrito que merece ser un post (y sólo un post en tu blog, no un comentario en el mío). Por su intención y por su calidad, te lo agradezco doblemente. Lo recibo como un inmerecido y balsámico regalo. Besos.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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acaso crees que ahora la situación sería distinta, que ahora estarían allí las palabras para cogerlas y suavemente cubrir a tu padre con ellas... con tu cariño y tu silencio... bastaba... y ahora con tu recuerdo... hermoso... por el dolor que recoje... y por que ese dolor... es hermoso
Comentario de croqueta hace 4 años y 50 meses
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He llegado aquí por un post de Saf.
No hay mucho que decir, triste historia.
En cuanto a tu sitio, lo leeré para ponerme al corriente.
Saludos.Comentario de stultorum hace 4 años y 50 meses
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Gracias por venir desde tan lejos. Ojalá que lo que leas en mi sitio te guste. Espero que regreses :-)
Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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Después de leerlo, y hablo en serio, tengo los ojos llorosos...
Comentario de Vaporetto hace 4 años y 50 meses
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¿No será que te pones demasiado cerca de la pantalla?. Es malísimo para la vista.
:-)
Gracias, amigo. Cuánto tiempo. Ahí va un fuerte abrazo.Comentario de Ernesto hace 4 años y 50 meses
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Llego desde el blog de Iris, así de increíble es este mundo y he estado leyendo pero acá me impulsa a saludarte. Hola. Cuando nacemos muchos se preocupan por enseñarnos a caminar, a hablar pero poco o nada de mostrar lo que sentimos y crecemos creyendo que siempre habrá otro día porque la muerte es apenas una palabra. Y cuando ocurre aunque le hayas abrazado a quien amas por cada dia de tu vida, nunca es suficiente, nunca le habrás dicho todo, quedarán mil cosas que te gustaría compartirle. Pero hay duelos que transitar y hay momentos de decir y otros de callar. Si para tí, este fue el de decir, será porque maduró algo en tu interior y porque tu padre ahora te puede escuchar como no lo hubiera hecho antes.
Es triste decir adiós, no volver a ver, a escuchar una voz aunque nos llegaran regaños o malas caras, pero es especial compartir ese último instante, eso creo y eso me gustaría.
Un abrazo.Comentario de Oda hace 4 años y 50 meses
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Hay tantos comentarios, y tan buenos, que casi me he quedado sin palabras que decir. Impresionantes las de Saf, Muralla, tt, Calamity, Mad, Donna...
Hay en mí otra tristeza distinta, la de saber que quizás me hará falta llegar a algo así para poder perdonar según que cosas. Porque los agravios se me van acumulando y nunca recibo petición de disculpa. A veces, lo más duro es verlos vivos y saber que hay cosas que nunca vas a poder aclarar con ellos y que hasta que fallezcan, y se entierren con ellos, hasta que esas cosas se hagan musgo y aligeren su peso, son un ancla muy fuerte y muy pesada que no hace sino recordarme que voy contracorriente y sentirme medio ahogada. Si no fuera por Andrés, que una y otra vez se zambulle y me rescata...
Un bico y un achuchón de los fuertes
Comentario de Tana hace 4 años y 49 meses
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Todo tiene su tiempo, su buceo, su ritmo de brazada, su rescate y su orilla. Ya verás. Un abrazo fuerte.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 49 meses
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Hay que ver ... hace menos de una hora lloré como si mi padre hubiera muerto, pensando en que mi padre pudiera morir, entro aquí a distraerme y tropiezo cn esto ... creo que puedes imaginarte perfectamente cómo están estos ojos desde los que te miro.
Pienso en lo mayor que es mi padre, lo lejos que está de mí, mi padre, lo muchísimo que quiero a mi padre, lo imposible que es decirle hola o buenos días a mi padre ... y no quiero ni pensarlo, pero lo pienso.Comentario de GLAUKA hace 3 años y 42 meses
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quiero comentar, de veras que quiero comentar, porque me gusta comentar cuando me llegan los escritos que leo y porque me gusta comentar cuando siento que tengo algo que decir.
Y quiero decir algo, pero sólo me salen lágrimas. Me habrás cogido en un momento delicado, supongo (no tú, o usted, sino el escrito, claro), y es esto y poco más... palabras encendidas que quiero apagar y un profundo y cruel sentido de la realidad al pisar a cada instante la impotencia. Porque hay demasiada impotencia, y va pudriéndonos por dentro.
Ufff. Demasiado emocional.
Enhorabuena por tu escrito, por todos los que he leido y no he comentado. Por ti. Un beso.Comentario de lau hace 3 años y 38 meses
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Sé que éste es el comentario más verdadero que he recibido en mucho tiempo, más sentido y sincero. Quiero decirte que me ha erizado la piel leerte y que, aunque sólo fuera por haber alcanzado a ese corazón tuyo, ya mereció la pena el trabajo de escribir durante años como afilando y disparando flechas. Gracias por vibrar como el diapasón que uno espera cuando escribe. Y trátame de tú, por favor. Mil besos.
Comentario de Ernesto hace 3 años y 38 meses
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Un texto estremecedor, me ha llegado al alma, Ernesto.
Un abrazo muy fuerte.
JesúsComentario de Jesús hace 3 años y 38 meses