Rajoy, ese hombre (de fieltro)

"Todavía no sé a qué he venido yo aquí (en general)"
El presidente del gobierno ha estado hoy, en Moncloa, casi tres horas con el jefe del mayor partido de la oposición (no con el "líder" de la oposición, como -incorrecta e interesadamente- suelen llamarle a quien lidera, a duras penas, su propio y solitario partido).
Zapatero le ha recibido, sin estar obligado a hacerlo (aún hay que decirlo, a contrapelo de la ruidosa demagogia de los medios afines al PP, que silencian que el anterior presidente no se hablaba con nadie) porque desea normalidad institucional, porque sabe que gobernar no es mandar y, también, a qué negarlo, porque necesita intentar el consenso ante las reformas estatutarias que el PP se dispone a sabotear. Hay, por tanto, una mezcla de estilo y pragmatismo en su convocatoria. Pero, ¿qué hay en la actitud de Rajoy a la salida de la reunión?. Me temo que una mezcla de mala educación (pena de colegios de pago), vacuidad y cinismo.
Mala educación de arremeter contra el anfitrión, acusándole de hacerle perder el tiempo para "nada" y de ofrecerle canapés revenidos. ¡Hombre!, de "algo" habrán estado hablando, ¿no?, cualquiera se da cuenta. Tres horas dan para mucho. Se conoce que el señor Rajoy, acostumbrado al discurso ampuloso de Aznar -experto en enfatizar la nada-, se bloquea ante la exposición de dos ideas seguidas y sufre, por ello, estos penosos y públicos cortocircuitos amnésicos.

"Los demás partidos me importan un pimiento así de gordo"
Vacuidad de frases hechas, latiguillos destinados al regocijo de los más obtusos de su galería de lameculos, a restallar en los titulares tóxicos de la prensa falangista apenas reciclada, resentida, encanallada. ¿Nada que declarar? (como en los aeropuertos): nada, ni una propuesta, ni una alternativa. Rajoy pasa bajo el detector de sustancia política y pitan las alarmas (no lleva nada de matute, tranquilos, por más que sea cacheado: la pantalla del escáner exhibe una línea plana; lo que pita es la mala baba).
Cinismo de reiterar, impasible el ademán, que el gobierno no tiene ideas, ni programa, ni rumbo (a esto, a atribuir a los demás las mellas propias, en psicología, se le llama "proyección"). Insulta a la inteligencia de todos y, también, de sus propios votantes que, sin duda, quisieran verle confrontar programas, ideas y proyectos, oponiéndolos a los del gobierno, es decir: oponiéndose, haciendo oposición (para eso le pagamos, sus votantes y todos los demás y, por eso, unos y otros, tenemos el deber y el derecho a opinar al respecto, mirusté).
Juan José Millás, en un tremebundo artículo publicado el 26 de agosto, titulado "todo el mundo es estúpido menos Aznar", clavaba la semblanza del personaje -otrora esperanza blanca de la derecha española-:

La "manita" que mecía la cuna
Aznar y su heredero psicológico coincidieron en un campamento de FAES y las JONS, donde el primero dirigió a lo largo de julio un curso de verano acerca de las bondades de la extrema derecha. Rajoy, que ha devenido en hombre de fieltro, dejó hablar a su ventrílocuo y luego le dio razón de forma compulsiva. Tanta razón le dio que se quedó sin ella, por lo que comenzó a desvariar enseguida con lo del desmantelamiento de España que, sorprendentemente, es lo que más excita a los fanáticos de la unidad. Franco gobernó 40 años azuzando ese fantasma que provocaba lipotimias en sus actuaciones públicas.
Tras hablar muy seriamente de ese desmantelamiento, hizo un análisis de la política de Zapatero, de quien afirmó que no quería ser español, revelación sorprendente que ningún periódico, sin embargo, llevó a los titulares. No aclaró qué rayos quería ser, si ruso, francés, cubano o sueco. También dijo que el actual presidente está llevando a cabo el desmantelamiento "con disimulo" y con un "maquillaje de izquierdas, para que parezca progresista" (sic). Le reprochó, en fin, que en vez de hacer una política verdaderamente socialista, que es la que gusta, por lógica, al PP, se limitara a aplicar un barniz para engañar al personal. ¿Aceptaba de este modo Rajoy que la política de izquierdas es progresista?. No podemos saberlo, porque es imposible penetrar en el alma de un registrador de la propiedad de fieltro.

¡Malditos farsantes!
Lo curioso es que todas estas incongruencias provocaban expresiones de satisfacción en un público que estaba compuesto por personas mayores, individuos -hay que suponer- con discernimiento, gente que se ganaba la vida mejor que usted y que yo, sujetos que iban y venían, que subían al autobús, que conducían sus automóviles respetando -queremos creer- los semáforos y el código de la circulación; personas, en fin, que no identificaban el progresismo con las políticas de izquierda. Para comprender en toda su magnitud el disparate, imagínense a Zapatero acusando a Rajoy de no ser un hombre de derechas de verdad, sino un farsante que daba a sus actuaciones un barniz de esa ideología para parecer un reaccionario.
Aznar, por su parte, aseguró que todo lo que dice Zapatero es "estúpido". Pero los insultos, en Aznar, suenan de otro modo debido a su superioridad intelectual. Se aprovecha, además, de que se trata de una superioridad que salta a la vista, porque se refleja en su porte y en la agudeza de su mirada que continúa, pese a los años, sobrecogiéndonos. Eso por no hablar de su facilidad para los idiomas (aprendió tejano en dos horas) o de sus contundentes opiniones sobre la mujer, sobre los niños, sobre el terrorismo... Quien dude acerca de la clarividencia de este hombre, no tiene más que acercarse a sus obras completas que, aunque escritas por un negro que aportó la sintaxis, reflejan uno de los pensamientos políticos más originales (y pintorescos) de este siglo. Aznar no debería abusar de esa superioridad. Tampoco debería actuar al lado de Rajoy, pues el contraste entre la inteligencia de uno y de otro resulta excesivo...
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Yo creo que se ponen de acuerdo antes de salir. "Tú dí que la reunión ha sido inútil", "vale, le añado un poco de picante, corre de mi cuenta; ya verás qué bien queda". Y así. Pero me extraña tanto como a ti que perdieran el tiempo.
Comentario de La donna è mobile hace 4 años y 51 meses
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Te envío otro artículo fantástico (a mi parecer) sobre el encuentro Zapatero-Rajoy.
http://www.eduardoharotecglen.net/blog/archives/20...
Te gustará, ya verás.
Muchos besos.Comentario de Iris hace 4 años y 51 meses
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¡Genial!. Mordaz y acertadísimo. Sigo (lo pongo a propio intento) a Eduardo Haro Tecglen desde los tiempos de "Triunfo". Es un auténtico maestro. ¿Cómo no iba a gustarme?. Gracias por la recomendación. Un beso, Iris.
Comentario de Ernesto hace 4 años y 51 meses
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Muy bueno, me he reído mucho. No sé quién tiene más características de títere: si Mariano Rajoy Brey (el de carne y hueso) o el guiñol del Plus.
Comentario de Vaporetto hace 4 años y 51 meses