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Sin txapela y yo con estos pelos

A propósito de Fernando Savater

Cuanto más solos están, más se amurallan y más pierden pie. La realidad les queda cada vez más lejos y, en ese aislamiento, más deliran. Y de formas progresivamente destempladas, hostiles, agresivas, insultantes e insoportablemente inquisitoriales, expiden patentes de corso y dictan anatemas. Los "populares", mediante la constelación de medios que controlan, su pléyade de columnistas atrabiliarios, las organizaciones y foros cívicos que instrumentalizan, están yendo demasiado lejos. Y el "caso" Fernando Savater ejemplifica perfectamente esta desmesura que denuncio, este viaje a ninguna parte del que ni ellos saben cómo podrán retornar. De ello quiero hablar, como "síntoma" prodrómico de la enfermedad infecciosa que, implacables, se dedican a propalar: el odio.

Leo a Savater desde mi adolescencia: sus colaboraciones en "Triunfo". ¡Qué descubrimiento!. Me sedujeron su iconoclastia y la saludable libertad de mezclar a Stevenson y Spinoza, su predilección por Nietzsche. Recuerdo, también, su voz jovial y heterodoxa en "El Viejo Topo", aquel soplo oxigenante que aparecía junto a rigideces althusserianas y hasta maoístas. Le admiraba, porque era capaz de hablar sin oscurecer las cosas, aclarando su léxico incluso en medio del oscurantismo estructuralista y lo hacía con una festividad expresiva desconcertante, brillante, lidiando morlacos nietzschianos como si nada. Un tipo así, "merecía" mi atención de universitario incipiente y la atraía deslumbrantemente, rodeado como estaba de mediocridad e indigencia intelectual en aquel mundo académico tardofranquista. Muchos, muchísimos años después (¡cómo pasa el tiempo!) ha seguido fiel a lo mejor de Nietzsche en su defensa del individualismo y de la vida sin objeciones colectivistas, sin meáfísicas compensatorias, pero se ha distanciado del furor juvenil más tremebundamente nietzschiano (léase su "Diccionario filosófico", 1995) y que algunos colgados aún cultivan como oposición esteticista contra el sistema.

Más recientemente, un Savater maduro, defensor de una ética eudemonista (léase "Ética como amor propio", 1998) pero compasiva, me ha enseñado el valor de la democracia cívica, laica, incluso atea: el coraje que es preciso desplegar para no aceptarla por rutina o con condescendencia instrumental ("la democracia no es un medio, sino un fín: por eso son sus procedimientos y el respeto de la ciudadanía lo que constituye la única base de una vida decente"). A esto ha dedicado innumerables artículos y libros, textos de urgencia, valientes, justificados, hermosos, destellantes de chispas de inteligencia, de humor y de coraje. Libros perentorios, de combate, "livres de circonstances", en los que se ensucia resueltamente las manos, a la manera de Sartre. Le he leído y le he seguido admirando.

Félix de Azúa dice de él: "¿Cómo ha conseguido este individuo mantener la moral en todo tiempo y lugar durante casi sesenta años?. Es inexplicable. Para empezar, tuvo una infancia rotundamente feliz, lo cual es uno de los motivos de depresión más frecuentes entre los adultos. Como era feo y leía libros, en el colegio le apedreaban y le perseguían. Le siguen persiguiendo, pero ya no por feo, sino por malo". Hasta ahora, eran los nacionalistas vascos. Ahora, también, antiguos aliados: entre estos, ha comenzado la caza sectaria de Savater. Véanse el barullo insultante y los comentarios insidiosos que aparecen en ciertos "blogs". Verán cómo se las gastan algunos presuntos "amigos" cuando dejas de ser el aliado que aprueba siempre la línea que ellos juzgan correcta.

En la reseña que Justo Serna escribió para "Ojos de papel" sobre el libro de Savater "Mira por dónde", aparecía este párrafo "profético":

"Te sermonearán por ciertos rasgos de carácter o por ciertas páginas que hay en tu libro. Estoy seguro, por ejemplo, de que esta autobiografía tuya escandalizará a quienes fácilmente te encasillan tipificándote entre los suyos: pongamos a los académicos que te ven como un catedrático del ramo. O pongamos a esos ocasionales aliados del Partido Popular que se te suman en tus combates vascos, tan necesarios, tan justificados. No se puede sostener ante todos ellos, hieráticos profesores o políticos creyentes, esa defensa de la ebriedad filosófica, vital; esa exaltación del ateísmo, del vino, de las drogas, del aturdimiento maduro y contenido y de la borrachera con tiento: no debe de gustar mucho a quienes se erigen en severos garantes de lo correcto, de lo obligado, de lo profesional o de lo confesional".

A día de hoy, está claro. Mientras Savater es un aliado de la causa propia, su figura se exalta, se engrandece. Cuando, por el contrario, pensando a su manera (que es, precisamente, su "especialidad"), equivocándose incluso, Savater desmiente a esos ocasionales aliados que el horror reúne, entonces se le desprecia, se le insulta y desprestigia, se le sataniza con la furia vesánica y sectaria que en España se ha impuesto desde hace unos años (la España furiosa del "aznarato" y el tardoaznarismo).

Yo no le atribuyo propósitos malévolos o segundas intenciones pérfidas. Creo que le alienta la persecución de un objetivo dignísimo: que acabe el horror, para lo cual ha de triunfar el Estado de derecho, cuyos representantes obran bajo el precepto del interés general. Pero, ¿a quién le importa lo que creamos un servidor y otros cuantos miles de ciudadanos que llevamos décadas luchando contra el terrorismo con riesgo cierto para nuestras vidas y haciendas?. Nuestra opinión no vale de nada, pues también aquí, frente a Savater (frente a nosotros), triunfan los tribunos radiofónicos, los publicistas tonantes que se creen oráculos y que enmiendan la gramática, los reyes confesionales del periodismo, sus sumos sacerdotes, sus "papas" infalibles.

Estoy con "¡Basta Ya!" desde su fundación por Fernando Savater, entre otros, pero con su impulso decisivo. Ante las andanadas verbales que el "Foro Ermua" (cada vez más próximo al PP e influído notoriamente por él) ha lanzado contra Savater, el portavoz de "¡Basta ya!", en mi nombre y en el de todo el colectivo, Carlos Martínez Gorriarán, ha tenido que salir a la palestra con unas declaraciones que suscribo y con las que quiero cerrar este post:

"Ya está bien de que algunos individuos se arroguen la pretensión de que ellos son los que expenden patentes de resistencia a ETA y cosas así". De este modo se refirió el portavoz de "¡Basta ya!" a las declaraciones del portavoz del "Foro Ermua", Mikel Buesa, acusando a Savater de "dar la espalda a las víctimas" y censurándole que no apoye la manifestación en Madrid del 4 de junio. Para Gorriarán "es el colmo ya poner en duda que alguien como Fernando Savater tenga una postura clara ante el tema de la negociación con ETA. Luego vendrán esos individuos hablando de unidad cívica y, desde ahora, les digo que están absolutamente equivocados, que van muy mal y que, encima, se confunden de enemigo".



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Comentarios

  1. Has escrito un post ajustado y magnífico. Savater es lo que dices de él. Es un intelectual referencial desde hace ya muchos años. Un ejemplo. Y todo eso es reconocible por algunos sólo hasta que planta cara y no está de acuerdo en las cuestiones que todos sabemos. Por desgracia, el Foro de Ermua y la mayoría de Asociaciones de Víctimas del Terrorismo son lo que son y están manipuladas por quienes lo están.

    Comentario de Roberto Zucco hace 3 años y 38 meses

  2. Fernando no aprendió nada de una obra que él escribió: "Caronte aguarda". Las malas compañías no son recomendables, ni siquiera para los viejos "progres" del tardofranquismo. "¡Basta ya!", según parece, ha favorecido el auge del odio reaccionario. Y las raíces de la violencia por desgracia siguen manteniéndose oscuras. Un escritor con chispa no es necesariamente un filósofo que propague la lucidez y el civismo.

    Comentario de Miguel Ángel Múgica hace 3 años y 38 meses

  3. "De ello quiero hablar, como "síntoma" prodrómico de la enfermedad infecciosa que, implacables, se dedican a propalar: el odio."

    A un lado, los concejales del PP, sus escoltas, las miradas bajo los bajos del coche cada mañana, el esconderse, la desconfianza, el miedo, los muertos.

    Al otro, quienes los obligan a vivir en el miedo, quienes los asesinan y quienes lo consienten.

    Y son los primeros quienes se dedican a propalar el odio, francamente curioso.

    Comentario de Paolo hace 3 años y 38 meses

  4. Me ha gustado tu artículo. Acabo de llegar a este blog, por casualidad, y ,aunque necesito tiempo para leerte desde más atrás y conocerte mejor, creo que es muy interesante.
    Básicamente coincido contigo en el concepto que tengo de Savater; pero sin duda lo conozco menos, sobre todo en su faceta más política. No acabo de entender qué quiere decir Miguel Ángel Múgica en su última línea, de todas formas.

    Un placer.

    Comentario de Portorosa hace 3 años y 38 meses

  5. Gracias por tu benevolente primera impresión (a veces, es la que cuenta), Portorosa, al "descubrir" mi blog "macarrónico". Y yo tampoco entiendo qué quiere decir Miguel Angel Múgica en su última línea. Bueno, en realidad, sí lo entiendo (pero no encuentro la forma adecuada de decirlo). Lo intentaré: le niega a Savater las cualidades de "filósofo" y adalid del "civismo", o las pone en entredicho. Miguel Angel, a quien respeto y leo habitualmente con placer y alta identificación, tiene de Savater una opinión distinta que nosotros o, tal vez, no conozca suficientemente su trayectoria académica y ciudadana, o sus lecturas savaterianas sean escasas. Qué mas da. Lo cierto es que discrepa y tiene todo el derecho del mundo a hacerlo, también en este blog (para eso estamos los amigos).

    A Paolo le quiero rectificar (si me lo permite) su texto: "A un lado, los concejales del PP ... Y DEL PSE/PSOE, sus escoltas"... Y deseo añadir que quien acusa al Gobierno de "traicionar a los muertos", quien habla de "inmoralidad y humillación a las víctimas", está alimentando dosis crecientes de odio. Pontifican y condenan en nombre de las víctimas y en modo alguno les perturba en su arrogante desfachatez profética que la ÚNICA víctima directa de ETA que hoy se sienta en el Parlamento, una de las pocas víctimas que -aunque perdió una pierna en el atentado- no está muerto y conserva, por tanto, su PROPIA VOZ sin que nadie tenga que traducir su mensaje (ni Rajoy, ni Alcaraz), el joven diputado socialista Eduardo Madina, respalde abiertamente la propuesta gubernamental que ya es, hoy, del Parlamento. "La Razón" se ha atrevido a escribir que esto "despoja de sentido democrático a su sacrificio" (hay que joderse) y "equivale a un atentado contra sí mismo" (¡hay que rejoderse!). ¿No es esto "curioso", estimado Paolo?. A diferencia de Madina, los muertos no hablan y cualquier farsante se atreve a hablar en su nombre, pero habrán de reconocer los "rajoys y alcaraces" que si Lluch y Jáuregui - dos de los muchos socialistas asesinados por ETA en la última década- se encuentran entre los muertos cuyas voces oye y traduce Rajoy, difícilmente podrá el líder del PP decir que Zapatero les ha "traicionado", porque no hay nada más parecido a lo que éste se propone hacer que lo que aquellos proponían que se hiciera; explícitamente en contra, por cierto, de la opinión del PP y de la voluntad de ETA, que quizá por eso los asesinó.

    Comentario de Ernesto hace 3 años y 38 meses

  6. Escribes estupendamente y se te entiende, cosa muy de agradecer.
    Pero visto desde fuera, Savater tiene unas facetas que igual de cerca no se perciben.
    Desde mi perspectiva, vivo aquí (P.V.), Savater da la imagen de alguien protagonista hasta la estupidez. Nadie en su sano juicio hubiera hecho las declaraciones que ha hecho el otro día poniendo en la picota hasta a Zapatero, es de un estúpido peligroso.
    Su afán de protagonismo unido un personalismo de libro, ha hecho que Basta Ya sea una organización asociada al PP para los restos.
    Aquellas planas de la campaña del PP con él en el autobús o sentado en los mítines es algo que aún hoy me dan nauseas.
    Y por otra parte, lo que ahora ha hecho, cambiar de chaqueta por una cena (muy bíblico), le coloca en la situación de la que hablaba al principio definitivamente.
    No es de fiar, no por lo que dice, sino por lo que hace.

    Por cierto, nadie que haya tenido complejo de feo saldría a la calle con esas gafas impresentables que hacen, precisamente, fijarse además de en lo feo en lo birojo que és.

    Flaco favor su presencia en ninguna parte a estas alturas de su mostrado (irreprimible) ego.

    M.

    Comentario de Miranda hace 3 años y 38 meses

  7. Savater (Fernando, que no Leticia) dejó de interesarme cuando unió su voz a aquellos que exigían, en los estertores del gobierno de Aznar, que las "gentes de bien" condenaran a voz en cuello el terrorismo antes de pedirle a la tendera la barra de pan de todos los días. Esto, evidentemente, es una exageración y ruego me disculpen quienes se sientan ofendidos,pero Vds. ya me entienden.

    Comentario de Duque de Ínsua hace 2 años y 33 meses


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