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Sin txapela y yo con estos pelos

Euskadi: algo se está "cociendo"

Euskadi no es en blanco y negro. Nada lo es en ninguna parte. La realidad es poliédrica, no lineal. Por eso me desazona tanto, estos días, el estruendo mediático orquestado sobre una partitura de una sola nota. El resultado es ruido, no música. Un insidioso pitido que crispa los nervios al ánimo más templado.

No trato de justificar un relativismo éticamente reprobable y políticamente devastador. No me reclamo equidistante. Hablo de pluralidad. Afirmo que hay diferentes miradas: por eso hay, legítimamente, diversas opciones políticas. Hablo de espacios para la libre circulación de la palabra (del pensamiento). Afirmo que hay diferentes discursos: por eso hay, legítimamente, diversas estrategias. Armonizar miradas, opciones, palabras, pensamientos: esa es la tarea encomendada a la "actual generación de políticos" (como dijo el Lehendakari en funciones) y, si no lo logran, "tendrá que haber cambio de actores". Le faltó decir (todo un síntoma de que, tal vez, el "cambio de actores" sea ya ineludible) que también deberían cambiarse miradas, opciones, palabras y pensamientos, ¿no?. No lo dijo porque no lo piensa. Hay una terca perseverancia (tozudez de iluminado) que lo diseca todo. Sin embargo, algo se está "cociendo". Todavía no sabemos qué es y todo lo que se diga al respecto es pura especulación (casi siempre, interesada y destinada a sabotear la operación cuanto sea posible). Y en este ajetreo de la "cocina", necesariamente, han de estar produciéndose cambios, abriéndose grietas en los muros de algunos dogmatismos, porque los pucheros están en el fogón y a fuego lento (no parece que el menú sea precocinado, o de bocatas): están manos a la obra, haciendo un guiso, de eso no cabe duda. Tiempo habrá, cuando llegue a la mesa, de juzgarlo: veremos si es pan para hoy y hambre para mañana, si es sencillamente indigesto, si puede saciar dignamente tanta hambre atrasada. (Mira que somos "triperos": sólo a un vasco se le ocurre una metáfora tan gastronómica). Mientras tanto, convendría que los comensales no agujereasen las cazuelas a hurtadillas, ni gritasen desde el comedor exigiendo la receta. Un poco de "porfavor", señoras y señores. Y, sobre todo, un poco de autoprescripción de lo que recetan a troche y moche: sensatez, inteligencia y cintura. Resulta ya hastiante el discurso de la jactanciosidad patriótica, de la constante deslegitimación del adversario, de su puesta sistemática bajo sospecha ("presuntos culpables"). Ese ademán inquisitorial, esa pretensión de ser los únicos depositarios de no sé qué "frasco de las esencias", ese altivo y férreo inmovilismo tan antipático, recuerdan (como una imagen en el espejo) otros mesianismos con txapela que, afortunadamente, comienzan a desteñir. La foto (fija) de quienes ven Euskadi (y el resto de España) en blanco y negro, empieza a ser una imagen color sepia. Que sólo ustedes, estimados conciudadanos del PP, parezcan no percibir la anacronía de su quijotesco "ardor guerrero", les singulariza aún más en esa pose patética que suscita una mezcla de vergüenza ajena y compasión. Quiero pensar que es cuestión de "tempos". Que, una vez consigan digerir que la ciudadanía les ha enviado al muy noble lugar de la oposición, ya no estará ese "árbol" impidiéndoles ver el "bosque" de que el cambio va en serio: España se mueve y quien se quede quieto, no sale en la foto (hablen con Piqué). Cuestión de "tempos". Pero la lógica democrática desaconseja "esperarles" eternamente. En democracia, el timón y la máquina los deciden las mayorías.

En definitiva: por mucho que se empeñen en desacreditarla, estamos ante una histórica operación política de gran envergadura, no ante una simple componenda promovida por un "chisgarabís" (ver blog de Victoria Prego, siempre bien informada, a este respecto). La nota de prensa del Gobierno Vasco, al término del encuentro Zapatero-Ibarretxe, es exacta: "Nos hayamos (sic) ante una oportunidad que no podemos desaprovechar" (me temo que el penoso error ortográfico no obedece, esta vez, al viejo afán por hablar "patrióticamente mal" el castellano: ¡Dios mío, en qué manos está el pandero!). Una oportunidad que no podemos desaprovechar y que no debemos boicotear con la única ,y mezquina, finalidad de que fracasen sus promotores. Sr. Rajoy: deje de poner "palos en las ruedas". Por remota que sea la posibilidad de paz, por raquítica que sea la oportunidad del balbuceante proceso recién puesto en marcha, ¿cómo explicará a la ciudadanía y, muy especialmente a sus propios militantes del País Vasco, que pudo echar una mano para quitarles (y no sólo a ellos) la diana de la cabeza pero decidió dedicarse a poner palos en las ruedas?. ¡Ah!: y, antes de que me regañe abruptamente por "criptoterrorista", quiero que sepa que llevo luchando contra ETA (con el riesgo que podrá suponer, estando aquí, "a pie de obra") desde mucho antes de que usted entrase en política. Sé que esto no me "arma" de razón, pero lo cito para subrayar que (aunque pueda equivocarme) poseo un conocimiento cercano del asunto, créame, de primera mano. Y, aún así, o tal vez por eso, no se me ocurre pensar que la única salida del laberinto es la que yo sostengo. No se engole. No se ponga "intenso". Fúmese un purito, hombre. (Continuará)

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Comentarios

  1. Esa impresión produce , en efecto. Ojalá la situación se reconduzca de la manera que sugieres. Esta vez puede que sí.

    Comentario de Roberto Zucco hace 3 años y 39 meses

  2. Este mensaje es para agradecerte tu blog e invitarte a que conozcas algo que he llamado Círculo Virtuoso. Enhorabuena.

    Comentario de rythmduel hace 3 años y 37 meses


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