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Sin txapela y yo con estos pelos

Euskadi: una oportunidad para la paz

Escribo mientras, por la radio, suenan los gritos, pataleos, abucheos y descalificaciones entre PP y PSOE en el Congreso de los Diputados.

Lamento tener que decirlo, pero creo que el PP ha optado -de nuevo- por la estrategia hooligan del tremendismo apocalíptico, el insulto y la agitación de emociones primarias. La emprende a manotazos, a sabiendas de que hay demasiadas cosas de frágil cristal en juego, con el objetivo de no tener que dar cuenta de su pérdida de casi 120.000 votos en Euskadi, instalado en una constante transferencia de responsabilidades hacia los demás. Con el objetivo, también, de erosionar al PSOE y al Gobierno de España aún a costa de dinamitar importantes - y necesarios - consensos en políticas de Estado. Con el objetivo, por último, de sabotear y esterilizar la ímproba labor de encaje de bolillos que la política vasca - incluído el PP de San Gil - lleva a cabo en estos días. Su irresponsabilidad sólo es superada por su oportunismo.

Intentaré abstraerme del malintencionado ruido de las pataletas y los abucheos, de las grandes palabras airadas, que es lo que creo que Euskadi entera debe hacer en esta hora si quiere sacarse a sí misma del atolladero al que unos cuantos iluminados la han abocado. Apago la radio y sigo tecleando.

Los electores vascos han expresado, con casi cruel claridad, que el marco de convivencia no puede ser impuesto por unos a todos los demás, que tiene que ser pactado. Es la primera lectura que se debe hacer del resultado electoral. No se puede hacer nada fuera del pacto estatutario. El pacto estatutario se puede reformar para renovarlo, no para sustituirlo. El nuevo gobierno debe estar al servicio de esa renovación del pacto estatutario. Lo contrario sería suicida para quien participara en la operación, fuera partido nacionalista o no. El futuro gobierno vasco debe marcarse como prioridad la renovación del pacto estatutario, su consolidación y, si es posible, su ampliación - incorporando sectores sociales que no pudieron, no quisieron o no supieron entrar en el consenso de hace 25 años -. Todo lo demás, es secundario.

La consolidación del pacto estatutario por la vía de la renovación - nadie puede obviar el hecho de que quienes optaron no por la renovación del pacto estatutario, sino por su ruptura y sustitución, han sido castigados electoralmente con la pérdida de más de 140.000 votos y ya no alcanzan a formar gobierno estable con sus 29 escaños - es un cometido que debe incluir la lucha decidida contra el terrorismo y la consecución de la paz. Y es en esta cuestión, precisamente, en la que la presencia institucional del PCTV-EHAK adquiere una dimensión y una importancia que el PP y sus altavoces mediáticos no deberían poder ocultar por más ruido que hicieran. Explico por qué: es lícito pensar que el PNV, mejor dicho Ibarretxe, vaya a optar por pactar de algún modo con ese partido, con la izquierda radical. Hay quien piensa que va a pactar, tras un tiempo de digestión interna de los resultados y de catequésis posibilista entre sus bases, con los socialistas. Y algunos, no tantos como parece a tenor del barullo que organizan, añaden que ambas alternativas son un desastre, una catástrofe para la democracia. A estos, y a todos, hay que recordarles - sin embargo - que la Ley de Partidos sigue vigente y que si la izquierda radical no apuesta clara y definitivamente por las vías políticas, dejando atrás para siempre el terrorismo, terminará como Batasuna. Si apuesta por las vías exclusivamente políticas, puede haber una - tal vez última - oportunidad para la paz. En este caso, ojo, su referente será el gobierno central, no el PNV.

La gestión de esta situación requiere sentido de Estado, frialdad política, serenidad, mucha prudencia y capacidad de hacer frente a la complejidad, huyendo de los simplismos y de los catastrofismos. Necesitamos una oportunidad.

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Comentarios

  1. Dices: "No se puede hacer nada fuera del pacto estatutario. El pacto estatutario se puede reformar para renovarlo, no para sustituirlo".

    A mí lo anterior no me suena bien. Como socialista y como vasco estoy aburrido (y asqueado) de florituras y enredos. Llevamos un sinfín de elecciones y la sociedad (el pueblo) se manifiesta con claridad. Pero los que cobran dinero por la actividad política se empeñan en hacer confuso el problema vasco. La ciudadanía no consentirá por más tiempo estos jeroglíficos. Debe asumirse que a la izquierda y al nacionalismo vasco no les resultaría difícil proponer una solución sencilla, que obtuviese el respaldo de más de dos tercios de los habitantes (los que residimos en el País Vasco y los que residen en España). Cojamos el toro por los cuernos y que se vaya al paro toda esa gente incapaz y vacua.

    Comentario de Miguel Ángel Múgica hace 3 años y 39 meses

  2. He empezado hoy a leer tu bitácora, y como se me ocurren bastantes cosas que comentar empiezo por los diagnósticos, que encuentro en general voluntaristas.

    (Como en este tema es desgraciadamente necesario, presento credenciales: soy andaluz, con un apellido vasco que está aquí en Málaga desde el s.XVI. Miro por lo tanto desde muy lejos.)

    A ver: cuando dices que "nadie puede obviar el hecho de que quienes optaron no por la renovación del pacto estatutario, sino por su ruptura y sustitución, han sido castigados electoralmente con la pérdida de más de 140.000 votos" ¿no estás dejando de lado que esos votos (u otros distintos, pero muchos en cualquier caso) han ido a parar a una formación que TAMBIÉN está a favor de la ruptura y sustitución?

    Comentario de nonwriter hace 3 años y 38 meses

  3. Empiezo hoy a leer aquí, y como lo encuentro interesante y veo mucho por discutir decido empezar por los diagnósticos, que encuentro un poco voluntaristas.

    A ver; cuando dices que "nadie puede obviar el hecho de que quienes optaron no por la renovación del pacto estatutario, sino por su ruptura y sustitución, han sido castigados electoralmente con la pérdida de más de 140.000 votos y ya no alcanzan a formar gobierno estable con sus 29 escaños", ¿no estás dejando de lado el hecho, también indiscutible, de que hay 9 diputados más (que hayan recogido esos votos perdidos u otros suyos es irrelevante) que TAMBIÉN optan por la ruptura del pacto estatutario?

    Ese hecho deja un poco maltrecha, creo, la optimista posición de partida según la cual la ruptura habría sido derrotada en las urnas.

    Comentario de nonwriter hace 3 años y 38 meses


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