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Sin txapela y yo con estos pelos

Euskadi: comienza el cambio

La coalición PNV-EA ha ganado las elecciones, pero muy lejos de la mayoría absoluta. Ni siquiera reeditando el tripartito con Ezker Batua la alcanzaría. Ha perdido 150.000 votos cuando se proponían obtener, ellos solos, la mayoría absoluta que "obligase" a Madrid a negociar el Plan Ibarretxe. Querían un "clamor" y han cosechado una discreta victoria que no les da ni para "obligar" a nada ni para formar gobierno. El Plan Ibarretxe ha muerto. Ibarretxe ha fracasado en su apuesta y ha conducido a su partido a una encrucijada sin precedentes. Como candidato de la lista más votada, tiene ante sí la responsabilidad de iniciar negociaciones para formar gobierno y, trágicamente, su decisión final producirá desgarros internos (entre los sectores pragmático y soberanista de su propio partido) y externos (con su socio, EA).

El PSE-EE ha experimentado un extraordinario crecimiento, convirtiéndose en la segunda fuerza política de Euskadi y pasando a ocupar un lugar de influencia decisiva en la escena. Ha recibido votos de todo el arco electoral, lo que sugiere la existencia de una cierta "corriente de fondo" que empuja a la transversalidad, a una nueva porosidad del esclerótico mapa político vasco y viene a confirmar el acierto del equipo de Patxi López al distanciarse del frentismo. El frentismo ha muerto.

El PP ha pasado de la segunda a la tercera posición. No obstante, ha evitado la debacle gracias a una buena campaña de una excelente candidata. Su apuesta por el actual status, perfectamente legítima y bien argumentada, lejos de pasadas crispaciones y descalificaciones hacia sus rivales, ha obtenido un respaldo considerablemente menor que la vía reformista pero, sin duda, representa a un importante sector de la ciudadanía que habrá de ser tenido en cuenta. La crispación ha muerto (la era Aznar-Mayor Oreja es ya historia).

EB aguanta, pero ya no le hace falta al PNV (no le basta). Madrazo está triste: peligra su "puestazo". Tal vez por eso, en un gesto de "coherencia" muy propio de su carácter, ha empezado a decir que es estupendo que se respiren aires de cambio y que se acabe el frentismo, como si él no hubiese estado hasta ayer apuntalando al "frente" que quería imponernos el maldito Plan (más aún: como si fuese igual de "condenable" el grupo que se defiende de una imposición que el que la lleva a cabo). El inefable Madrazo se mueve (sabe dónde está el sol que más calienta, o no lo sabe todavía pero, por si acaso, sale a la intemperie y espera con calculada ambigüedad "conciliadora": este muchacho es un genio).

El PCTV-EHAK entra en escena. Son la incógnita. Se van a dejar querer pero, ni ellos mismos, deben saber hacia dónde tirar. Han recibido el voto de la izquierda abertzale irreductible, la que podría haber votado a Aralar pero no lo ha hecho porque les consideran "blandos". Nada más alejado de la realidad, como sabemos todos los que no hablamos de oídas desde Madrid, que ese simplismo de que "ETA entra en el Parlamento". Se trata de una masa de votantes abigarradamente heterogénea: independentistas, ecologistas, feministas, jóvenes desideologizados que pululan por vericuetos alternativos y casi marginales... No se comportan como un todo compacto y predecible. Y, sobre todo, han desbordado de votos a una exígua formación sin apenas "estructura" organizativa capaz de articular una eventual marea de afiliaciones. Es de suponer que los antiguos "cuadros" de Batasuna se disponen a entrar "al copo" de este grupito a través de terceros, ya que su sola presencia en la trastienda podría conducir a la ilegalización del "invento". Intentarán "batasunizar" a EHAK "por poderes". Pero, de momento, estamos ante una fuerza parlamentaria anarco-comunista-nacionalista (¡joder!, algo así sólo es posible en Euskadi) y, por mucho que se lo pida el cuerpo, el PNV será muy reticente a acordar nada con ellos, dado el rancio abolengo de su acendrado anticomunismo. Y más incógnitas: ¿se dejarán batasunizar sin anestesia los dirigentes de EHAK o, una vez conseguidos los votos, les dará por militar sólo en su programa comunista y le dirán a Otegi que verdes las han segado?. Al fín y al cabo, ellos se ofrecieron a recoger los votos de Batasuna pero nunca se comprometieron a defender su programa. Y aún más: ellos también tienen dos almas, la comunista y la nacionalista. ¿Cuál de ellas ganará la pugna?. Incógnita sobre incógnita. El caso es que, también después de las elecciones, van a seguir acaparando una desmesurada atención mediática que, por sus dimensiones y enjundia política, no merecen.

En definitiva: Euskadi se ha retratado plural y compleja. El Plan Ibarretxe es ya historia, junto al frentismo. La opción que apostaba por la transversalidad (el PSE) ha sido la que más espectacularmente ha subido en escaños. Toca cambio de tercio. Así que, hala, a negociar y a pactar. La democracia es lo que tiene: el veredicto de las urnas es un mandato inapelable.

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