La Euskadi de Nunca Jamás
Ernesto - 06-04-2005 00:54:41 | Categoria: Actualidad
Regreso de mis vacaciones al sol de un país normal y encuentro mi petit pays ensimismado en sus brumas de siempre, metido con sordina en una extraña campaña electoral de baja intensidad, con el personal saturado y a lo suyo, con los candidatos como discos rayados que lloriquean al fondo, muy al fondo de la vida real. Lo que está en juego es tan trascendente que asombra la atonía de la campaña. Parecen unas municipales. Un candidato habla de la gratuidad en los transportes públicos para no sé qué grupos de población. Otro, de las farolas. ¡Tanta crispación, tanto ruido y, al final, las farolas!. En un país normal, sería lo apropiado. Aquí, sería una humorada sarcástica si no fuera porque es algo peor: el fruto del envilecimiento, de la idiocia moral, de la alienación. El efecto lisérgico de la hegemonía cultural del nacionalismo. Nadie, absolutamente nadie, parece darse cuenta de algo terrible (excepto Kepa Aulestia): la importancia de las elecciones del día 17 sólo será comprendida el día 18, cuando Ibarretxe "a las ocho de la mañana" (según dijo él mismo) telefonee a Zapatero para "exigirle" sentarse a negociar. Mientras tanto, las farolas.
"Quieres. Puedes". Este es el eslogan elegido por la coalición PNV-EA para su campaña. O sea, un lifting político perpetuo que nos estancará en una eterna adolescencia, que nos convertirá en un maravilloso País de Nunca Jamás en el que, bajo la lehendakaritza de Peter Pan, seremos siempre niños (y niñas) que convertiremos (quieres, puedes) todos nuestros deseos en realidad. Todo ello, con la ayudita de la Izquierda Unida al Nacionalismo de Don Javier Madrazo (¡qué puestazo!), convertida no ya en bisagra sino en candado: candado que asegura al nacionalismo su perpetuación en el poder sin sentirse obligado a modular su programa, sólo para que el alegre Peter vuelva a acogerlos en su estrafalaria compañía de los Niños Perdidos... para la causa de la izquierda.
Frente a la desvergonzada irresponsabilidad de esta propaganda, es preciso volver a reflexionar sobre el querer desde la convicción de que, en la Euskadi real, hay deseos que rompen los afectos compartidos. Volver a reflexionar sobre el poder sabiendo que hay empujones que rompen las instituciones pactadas por todos. Aprender que hay deseos indeseables. Que hay poderes imposibles. Asumir que no todo lo deseable es posible, ni todo lo posible es deseable. Que todas las aspiraciones suponen elecciones entre distintos bienes, entre quereres diversos; y que su logro conlleva, siempre, costes que se distribuyen de forma desigual entre las personas y los grupos sociales. Reequilibrar las aspiraciones de unos y de otros sin reducir a algunos a la impotencia. Sabernos, en fin, adultos responsables de querer lo que en cada momento histórico sea posible. Trabajar por hacer posible algo más que nuestra santa y propia voluntad.
Escribió Albert Camus: "Entre la locura de quienes no quieren nada de lo que es y la sinrazón de quienes quieren todo lo que debería ser, los que quieren realmente algo, y están decididos a pagar su precio, serán los únicos en conseguirlo". A ver si es verdad.
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Celebro tu vuelta y celebro tu comentario sobre la situación del país vasco. Eres un termómetro fiable. Un abrazo.
Comentario de Roberto Zucco hace 3 años y 40 meses