Traidor a la patria
Ernesto - 15-03-2005 16:56:28 | Categoria: Actualidad
Merodeando por las covachas "semiclandestinas" en las que se agita la resistencia al Régimen nacionalista vasco, he descubierto una joya que deseo compartir con mis lectores. Se trata de un texto de Albert Boadella, director de la compañía teatral "Els Joglars". Es una declaración de principios, un manifiesto y, tal vez sobre todas las cosas, un "mea culpa". Este aspecto es el que más me interesa. Creo que, en Catalunya y en Euskadi, es necesario que muchos entonemos el "mea culpa", ya que durante muchos, demasiados años, de diferentes maneras y con distintas complicidades, hemos abonado el terreno para que crezca la hipertrófica seta venenosa con la que ya no sabemos qué hacer, que lo ocupa todo y nos asfixia. Me he tomado la libertad de "adaptar" el inteligente, divertido y cabreado texto de Boadella, seleccionando párrafos y omitiendo otros, además de sustituir la palabra "Cataluña" (él lo escribe así, con "ñ") por "Euskadi". Conociéndole (todos los que le seguimos, desde hace tantos años, le "conocemos" como si fuéramos íntimos) sé que no se enfadará. He aquí el mencionado texto:
"Confieso que mientras no los conocí, yo fuí uno de ellos. Aboné su terreno con mi propia ignorancia. Llegué a creer firmemente en la versión victimista de la historia que habían elaborado otros ignorantes como yo, aunque ellos con mayores atenuantes, ya que trabajaban con intereses "a plazo fijo".
(...) Si todo resultaba tan claro y la razón estaba de nuestro lado, ¿quién me mandaba desertar del lugar que me pertenecía por historia, por territorio, por sentimiento e, incluso, por raza?. ¿Cómo pude abandonar aquel calor incestuoso de la tribu?. (...)
Con el tiempo, he llegado a la conclusión de que sólo una auténtica nimiedad fue la causa que arruinó mi brillante futuro tribal. Francamente, se me hacía difícil soportar de mis conciudadanos esa mueca que hacen con los labios y que pretende dibujar una sonrisa cómplice entre la élite patriótica.
Las sonrisas, en esta latitud, no han sido nunca sonrisas relajadas y espontáneas. Analizándolas con cierto detalle, da la sensación de que mientras se mueve la boca se aprieta el culo. Pero aquellas sonrisitas condescendientes (máxima expresión del "hecho diferencial"), aquellos guiños de etnia superior, ciertamente, tuvieron la virtud de exasperarme. Son muecas crípticas, reservadas sólo a los que ostentan el privilegio de pertenecer al meollo del asunto. Se trata de una contraseña indicativa de los preconcebidos nacionales y que, también, obviamente, compromete al mantenimiento de la omertá general.
Estas sonrisitas, pueden encontrarse hoy al por mayor, y muy bien remuneradas, en las tertulias de la tele autonómica. Aunque tampoco hay que mitificar sus contenidos. Acceder al código, está al alcance de todos. Es algo así como:
"Je, je, queda claro que no tenemos nada que ver con `ellos´, je, je, nosotros somos dialogantes, pacifistas y, naturalmente, más cultos, je, je, je, más sensatos, más honrados, más higiénicos, más modernos, je, je, si no hemos llegado más lejos, je, je, ya sabemos quiénes son los culpables, je, je, je".
Parece lógico que, ganándome la vida sobre la escena, fuera precisamente un detalle expresivo el detonante capaz de conducirme hacia otra óptica del tema. ¡Qué sensación de ridículo cuando uno descubre que, sin enterarse, había estado trabajando gratuítamente para la Cosa Nostra!.
(...) Es poco agradable pernoctar, cada día, en un territorio en el que te sientes cada vez más `autoexcluído´. (...) En cierta manera, los envidio. Debe ser formidable escuchar diariamente los vocablos "Euskadi" o "Euskalherria" 10, 20, 30.000 veces en los medios autóctonos y, en vez de ponerse histérico blasfemando sobre la puta endogamia nacionalista, poder seguir pensando que esta "Euskadi" a la que se refieren es la tierra prometida.
Es admirable ser un poder fáctico con el prestigio de los perseguidos. Ser gobierno y oposición a la vez. (...) Ser nacionalista y, además, de izquierdas. Ser...tan...tan humanista-progresista-pacifista (...)
(...) O sea, que vivir en este país y pertenecer a la Cosa Nostra es lo más cercano a la virtualidad del Nirvana. No tiene riesgo alguno y, además, es tan fácil que hasta los recién llegados en patera se enteran rápidamente de qué va el asunto aquí. Por eso, en mis momentos bajos, sigo preguntándome: ¿Cómo pude ser tan insensato de autoexcluirme del festín?. ¡Y todo por una puñetera `sonrisa étnica´!."
Albert Boadella es director de "Els Joglars". El año pasado rechazó la Cruz de Sant Jordi que le fue ofrecida por la Generalitat catalana.
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Como casi todo lo que hace y escribe Albert, me parece muy interesante. Por cierto, veo que te llegan ya los mensajes!. Zucco.
Comentario de Roberto Zucco hace 4 años y 57 meses