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Sin txapela y yo con estos pelos

Aukera Guztiak

Me he reído con una viñeta de Mingote. Hay unos tipos con txapela, metralleta al hombro, con gesto de sobresalto y cara de miedo. Al fondo, una puerta entreabierta. Por ella, asoma la causa de su alarma: es la Libertad, tal como se la suele representar (vestida con túnica y sosteniendo en alto una antorcha encendida). Los asesinos exclaman "¡nos quieren quemar!". Me he reído con sonrisa triste. Esta viñeta de Mingote es un editorial periodístico preciso, exacto y contundente acerca de los "santos inocentes" y los "solidarios interesados" que protagonizan estos días la política vasca.

Por su interés al respecto, reproduzco parcialmente un magnífico artículo de Álvaro Bermejo publicado el 3 de marzo en el "Diario Vasco":

El derecho de participación política, reconocido en el artículo 23 de la Constitución, es el derecho esencial de nuestra ciudadanía. (...) Ahora bien, la democracia es ante todo un acuerdo sobre determinados principios que ya ni siquiera aceptamos que sean sometidos a discusión. El derecho a la vida es el primero. El segundo, el respeto a las leyes que nos hemos dado, y a las sentencias que de ellas se deriven. Siendo obvio todo esto, ¿qué ha podido mover a los integrantes de Aukera Guztiak a promocionar una asociación de electores que exige la presencia de "todas las opciones" políticas, incluída las ilegalizadas, en los comicios del próximo 17 de Abril?.

Después de escuchar a la "Marianne" de EA, Begoña Errazti, proclamar el pasado domingo en San Sebastián la inminente creación de la "República vasca", y del "Estado vasco independiente", desde luego, ya no será el independentismo radical el que faltará en estas elecciones. Entonces, ¿qué opción es la que falta, y qué razones legales le impiden presentarse a los comicios?. Aukera Guztiak no responde. Peor aún: ni siquiera admite preguntas. Lamenta, eso sí, la "continua vulneración de los derechos de los vascos", lo contrapesa con una genérica defensa de los "derechos humanos", y con esa equidistancia salomónica - sin una palabra a favor, pero sin una condena explícita de ETA -, se exime de la responsabilidad de presentar un programa que nos permita discernir hasta qué punto su iniciativa es o no una piel de cordero al servicio de Batasuna.

( Menciona, después, Álvaro Bermejo, las relaciones de amistad que le unen a algunos de los firmantes de la plataforma y alaba sus cualidades profesionales como profesores, filósofos, poetas, intelectuales en fín, casi todos ellos donostiarras )

Todos ellos han sido testigos del asesinato de Gregorio Ordóñez, de las quemas sucesivas de la librería Lagun, del secuestro y la extorsión sistemática de tantos empresarios vascos (alguno de los firmantes, es empresario). De entrada, Aukera Guztiak, ¿lo condena rotundamente, o lo "comprende" con las mismas razones que esgrimiría la opción política que no podrá presentarse a la cita del 17 de Abril?. Aún después de leerlo, no puedo creerlo. Me resisto a admitir que piensen que "todas las opciones políticas son igualmente respetables", incluída la responsable de imponer en el País Vasco cuarenta años de violencia y esos 200.000 exiliados cuya pérdida de libertades, la certeza de que cualquiera de ellos puede ser asesinado mañana, no parece una "barbaridad" constatable en el censo de "barbaridades" que denuncia Aukera Guztiak.

(Rememora el autor, más adelante, el 60 aniversario de Auschwitz-Birkenau, la cumbre del horror que siguió a unas elecciones ganadas por una "opción respetable")

La gran cultura europea no fue capaz de protegernos de la barbarie y, desde entonces, sabemos que la única cultura verdadera es la que alienta la crítica y la autocrítica, la que defiende los derechos de los CIUDADANOS frente a la liturgia de los PUEBLOS elegidos, la que despierta la capacidad de RESISTENCIA frente a las opciones políticas que justifican el crímen, la amenaza, la inhumanidad del acoso, todas sus máscaras y todos sus dogmas.

(...) Después de Auschwitz, ninguna democracia puede aceptar que se presenten a unas elecciones quienes disculpan el asesinato de sus rivales como un mal menor. Si todo es cuestión de opiniones y pareceres, ¿será entonces el principio democrático de gobierno tan aceptable como el derecho divino de los reyes, o el de las "razas superiores" sobre las "razas impuras"?. ¿Es eso lo que defiende Aukera Guztiak o, definitivamente, hay opciones políticas que también considera IMPRESENTABLES, no ya en la Alemania de 1930, o en esta Euskadi de 2005, sino en cualquier tiempo y lugar?.

Tras cuarenta años de terror, el único triunfo de ETA es haber conseguido el envilecimiento de gran parte de la población vasca, que mira hacia otro lado desentendiéndose del hostigamiento que padecen miles de sus conciudadanos. Veinte años de gobierno nacionalista no han logrado eximirnos de esta amenaza, ni garantizar una sola consulta electoral donde los candidatos no nacionalistas puedan concurrir sin ver su cabeza en un punto de mira. Los promotores de Aukera Guztiak pueden alegar falta de intención, pero no pueden alegar ignorancia. Y mientras no antepongan esa conculcación de libertades a la ausencia de la opción política que la causa, su planteamiento será CÓMPLICE de los mecanismos de destrucción con que los agresores, tantas veces enmascarados como víctimas, justifican su "derecho" político a asesinar a sus oponentes.

Creo que fue el filósofo Adorno (sí, lo fue) quien dijo que ya no se podía escribir poesía después de Auschwitz. En Euskadi, tampoco se puede hacer "poesía política" mientras exista ETA. (Se refiere Bermejo al tono "angelical" del manifiesto de Aukera Guztiak, a su indecente equidistancia, posiblemente bienintencionada, aunque obscena). Pero, precisamente después de Auschwitz, aquellos de entre nosotros que han leído a Rilke, aquellos que saben a qué suena Schubert (alude el autor a la condición de intelectuales, de gentes cultivadas y sensibles, de varios de los firmantes de la plataforma "solidaria"), no pueden ignorar el alcance del horror y son más responsables que otros en la tarea de erradicar lo que otra víctima del Holocausto, Hanna Arendt, consideraba la peor de las amenazas: la banalidad del Mal que llevó a buena parte de la nación alemana a convertirse en "verdugos civiles" de Hitler, simplemente, porque era más rentable alinearse con los victimarios en lugar de con las víctimas.

Hoy, en el País Vasco, lo importante no es lograr un horizonte propicio a la independencia, sino conseguir INDEPENDIZARNOS definitivamente de ETA. Ignorar esto, como pretende Aukera Guztiak, es una manera nada banal de demostrar cómo, en ocasiones, las mejores intenciones pueden acarrear pésimas consecuencias.

(¿No os parece que los párrafos seleccionados del artículo de Álvaro Bermejo resultan clarificadores en estos días de confusión demagógica, aportan luz, resultan inquietantes y proporcionan material de sobra para la necesaria REFLEXIÓN acerca de lo verdaderamente importante en Euskadi hoy?)

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