Exilios y metáforas arborescentes
Ernesto - 27-02-2005 01:44:32 | Categoria: Actualidad
Euskadi viene sufriendo dos exilios. Uno exterior y otro interior. Toda España debe saber que nada menos que 200.000 ciudadanas y ciudadanos vascos han tenido que abandonar la C.A.V. (Comunidad Autónoma Vasca) en los últimos diez años por causa de la persecución, la amenaza, la extorsión, el acoso, la marginación, la exclusión y la atmósfera irrespirable ( esto último, de manera especialmente palpable en círculos académicos y de la Administración ). Nadie, desde ninguna instancia del Régimen, se atreve a desmentir esta cifra sugerida por distintos estudios y diversas fuentes de cierta solvencia, como el gabinete de estudios sociológicos de la Universidad del País Vasco que dirige el profesor Llera. Esta sangría dramática y la silenciosa pasividad de las autoridades públicas, deben ser denunciadas en voz alta y clara. El mundo debe saber que en Euskadi, ante la indiferencia cómplice de muchos (demasiados), está teniendo lugar un proceso de limpieza étnica. Los asesinos de ETA y su constelación de chivatos y matones, hacen el trabajo sucio. El PNV y sus socios de gobierno, sonríen con fingida ingenuidad, hablan de "derechos humanos y civiles" (curiosa duplicidad) y "recogen las nueces". El viejo roble de Gernika, símbolo de libertades , murió de pena. Ahora han plantado uno nuevo, con gran boato. Estaban el Lehendakari y todos los prebostes del tripartito muy sonrientes en las fotos, rodeados de niños disfrazados de pastorcillos ancestrales. Qué bien nutridos, peinaditos y planchados que iban todos ellos. Hay que ver qué bien les sienta la opresión imperialista a estas pobrecitas víctimas. Para celebrar tan magno acontecimiento, han repartido a troche y moche ¡bellotas del nuevo roble!. Disputadas bellotas recibidas con unción por los fieles que acudieron al acto. En estas cosas se entretienen. Y en aprovechar un evento que debiera de haber sido unitario, una actividad institucional a la que asistían los representantes de todos los partidos políticos vascos, (una reunión de todos los vascos, en suma) para montar un mítin sectario, etnicista, demagógico e insultante. No había más que ver los gestos de desagrado de los asistentes del PP y el PSE-EE, ostensiblemente molestos. Los burukides de corazón de hielo, nuevamente, comportándose con la prepotencia y la altanería del "jauntxo", del propietario del caserío, ante la "servidumbre". Comentarios se oyeron ("off the record") censurando la escasa presencia de socialistas ("esos españolazos"), fingiendo ignorar que ese mismo día, a la misma hora, la plana mayor del PSE estaba en Vitoria conmemorando el asesinato de Buesa y su escolta. Esta es una "foto instantánea" que capta con bastante precisión la patología moral que nos aqueja. E ilustra plásticamente la urgencia de apear, democráticamente, del gobierno a esta gente. Y la imperiosa necesidad de trabajar seriamente para que otra cultura política se abra paso e impregne al tejido social: una verdadera cultura cívica.
Por la mañana, he estado en el acto de presentación de "Aldaketa" en Bilbao. Me ha gustado casi todo lo que allí se ha dicho y me he emocionado en el recuerdo a las víctimas del terrorismo nacionalista. Precioso el montaje audiovisual en el que se ha representado a cada asesinado por una llamita encendida con su nombre debajo, cientos de llamas que han ido llenando la pantalla en negro, con la sala en absoluto silencio, un silencio como un grito. Pero no he sentido melancolía, sino rabia, determinación de tirar "palante" apretando los dientes, que ya no vamos a tientas, que nos alumbra la luz de todas esas llamitas juntas y sabemos qué Euskadi queremos hacer: la que menos complazca a los asesinos. Emocionante ha sido, también, el homenaje a los exiliados: otro audiovisual precioso les ha hecho presentes con el recuerdo a Imanol, que murió de pena (como el viejo roble) desterrado en Alicante. He visto hombretones como robles (bien vivos todavía) llorando como niños mientras sonaba la canción "Ausencia", cantada con un sentimiento sobrecogedor por la voz recia y luminosa de Imanol. Y, como un destello, me ha venido la idea de que estos son los verdaderos "robles" de esta tierra, los únicos que importan, y me ha producido un malestar casi físico recordar a los tecnócratas de corazón de hielo que sólo se emocionan con arbolitos y bellotas. He mirado, en la penumbra de la sala, a todos aquellos hombres y mujeres (viejos conocidos de la lucha antifranquista, muchos de ellos), reunidos de urgencia para defender el marco de derechos y libertades que los nacionalistas intentan deslealmente derogar, ese marco que nos ha permitido a todos construir Euskadi y a ellos gobernarla. Les he mirado y he sabido que estábamos allí reunidos no para sembrarnos, como ya hicimos tantas veces antes , sino para que no nos talen y vengan a cambiarnos por sus ridículas bellotas. Allí estábamos, erguidos, estremecidos, arrebujados, como un bosque acechado por el hacha, como el bosque de Ibarrola en Oma, tantas veces astillado por los fanáticos nacionalistas (metáfora exacta de la vivisección que este cuerpo social está sufriendo). Y, entonces sí, he sentido lástima por el tiempo perdido, por las generaciones perdidas, irremisiblemente emponzoñadas de irracionalidad, por haber avanzado tan poquito después de tanto esfuerzo. Me he sentido tan cansado.
Al acabar el acto, casi clandestino, he caminado por las calles de Bilbao, contra un viento helado que llegaba de los montes nevados. He visto cómo preparaban la megafonía para la manifestación de la tarde. Por las aceras se veían ya grupos de jóvenes ataviados con el "uniforme borroka", luciendo desafiantes camisetas con símbolos fascistas tan inquietantes como el arano beltza (el águila negra, tan igualita a la del franquismo). La manifestación era para protestar por el encausamiento de militantes de "Haika" y "Segi", organizaciones del entramado de ETA. Los informativos nocturnos han coincidido en destacar que los manifestantes eran "decenas de miles". Al acto de resistencia cívica de "Aldaketa-Cambio por Euskadi" hemos asistido, tirando por lo alto, unas ochocientas personas. Así está el tema.
Libertad para poder discrepar.
Libertad para que nadie tenga que pagar un precio por la libertad.
Libertad para que la palabra no sea amenazada.
Libertad para que las personas amenazadas por el terrorismo podamos ser libres.
Libertad para que en Euskadi no haya discriminación.
Libertad para no ser arrinconados por pensar de otra manera.
Libertad ¡para ser libres!.
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Ernesto,
Venga, palante. Joder, si todavía nos preocupa el País Vasco al resto de España es por gente como vosotros. Como dijo Sabater el otro día, "a mí la unidad de España me la sopla", a mí lo que me importa es la falta de derechos humanos en una zona del país en el que me ha tocado nacer.
Un saludo emocionado,
XavieComentario de Xavie hace 2 años y 29 meses
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Gracias, compañero, por ese aliento solidario im-pres-cin-di-ble para seguir en pie (aquí). (Yo sí que) emocionado, te envío un abrazo.
Hace tanto que escribí este texto, que ya pensé que nadie iba a comentarlo. Y, al releerlo, ¡lo encuentro tan actual!.Comentario de Ernesto hace 2 años y 29 meses